Por: Aura Lucía Mera

Hasta la coronilla

Creo que gran parte de los colombianos estamos hasta la coronilla de muchas cosas, pero, también, que no hacemos nada para que éstas realmente cambien... Nos conformamos con criticar, a veces sentir asco, otras muchas pesimismo, conformismo de que no podemos hacer nada al respecto, y así se pasan los días, las semanas y los meses... Es como si más de medio siglo matándonos nos hubiera inoculado una especie de letargo e indiferencia ante todo.

Se avecinan unas elecciones cruciales para el país. Tal vez las más importantes de nuestra historia. Y si dejamos que todo siga igual, pues somos nosotros, los votantes, los ciudadanos corrientes, los que tendremos la culpa.

Estamos hasta la coronilla de las frases manidas y repetitivas... Se anuncian investigaciones —serias— sobre la corrupción en los altos mandos militares y, por otro lado, sabemos que no pasará nada. Estamos hasta la coronilla de la violencia irracional en Cali, pero nada que exigimos el desarme total. Estamos hasta la coronilla de los congresistas actuales, pero no nos hemos puesto en la tarea de escoger candidatos diferentes y probos.

Hasta la coronilla de las fantochadas de Pacho Santos, de las mentiras del mal llamado Partido Conservador y su candidata propia, de los insultos de Uribe y de su esquizofrenia, de la dilatación de los procesos judiciales... ¿Hasta cuándo seguirá Sabas Pretelt pavoneándose por todo lado, y la Hurtado prófuga, y el cuentico de que Andrómeda era legal? Y de las peleas de lavandera mueca entre la contralora y el fiscal, la obsesiva terquedad de Petro, la omnipotencia del procurador.

¿Por qué, si se sabe que los encanados por parapolítica, narcotráfico, peculado y otras maravillas siguen manejando los hilos políticos desde la prisión, no se hace nada al respecto? ¿Por qué, si se tiene el mapa donde se ubican los municipios con más probabilidad de fraude electoral, no se toman medidas?

¿Por qué sigue embolatada la carretera a Buenaventura? ¿Por qué la Alianza del Pacífico se realiza en el Atlántico? ¿Por qué andan como perro por su casa los principales responsables del carrusel de la contratación y de Interbolsa?

Faltan pocas semanas para que los ciudadanos ejerzamos el único derecho que tenemos: el de votar. ¿Nos dejaremos comprar de nuevo? ¿Seguir tras la prebenda? ¿Elegir de nuevo a los ausentistas del Congreso? ¿Permitir que la corrupción del MIRA vuelva a tener curul? ¿Permitir que se sigan matando campesinos con campesinos?

Como afirmé en El País de Cali, votaré al Senado por Claudia López y por la reelección del presidente Santos. Quiero la paz. Quiero que destapen todas las ollas. Todavía no me decido por la Cámara: la mayoría me producen desconfianza. Por no decir otra cosa.

PD: El título de mi columna pasada era “Asco azul”. Por un error de comunicación quedó de otra manera.

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