Por: Columnista invitado

Hasta luego

Por: Alberto López de Mesa

Este diario me dio el honor de ser sus “ojos de la calle” y, de hecho, desde hace año y medio escribo esta columna semanal, en donde he lucubrado sobre temas del ser, de la ciudad, del país y del mundo, otorgándole a mis letras el tono bruñido en mis vivencias callejeras.

En mi caso, vivir en las calles fue una decisión buscando cumplir un albedrío equivocado, escapando del orden social y de la normatividad y, de hecho, experimenté una seudo-libertad, exento de impuestos, de horarios y de responsabilidades distintas a la subsistencia misma, pero también compartí esa existencia con personas a las que les tocó, como única alternativa de salvación, asumir esa forma de vivir la ciudad.

Fueron diez años como habitante de calle, discriminado, marginado, estigmatizado, pero que curtieron mi cuerpo y mi alma toda vez que reconocí en su estado primario sentimientos e impulsos humanos que en la comodidad de la vida normal ni siquiera las percibimos: entendí que es la soledad entre la multitud, sentí el miedo a la muerte, el hambre, también aprendí a vivir con lo mínimo, aprecié los valores humanos expresados por los más sencillos y reconocí la inequidad y las injusticias consecuentes a los gobiernos parcializados y a la sociedad excluyente.

Con este nuevo saber le he ofrecido a mis lectores mi criterio honesto sobre los temas que conmueven mi alma o que por su importancia para el presente me obligan a que aporte mi parecer o mi análisis y debo confesar que ya no me intimida declarar mi verdad, no me intimidan los criterios o las ideologías opuestas, porque creo que de la miseria de las calles gané el don de la franqueza.

Ahora mi vida se orientó por la ruta política. Creo que me corresponde representar causas y sectores sociales con los cuales he estado comprometido.

Soy candidato a la cámara por Bogotá en la lista DECENTES, porque creo en que la política honesta y transparente obliga prácticas limpias y justas de parte de todos los que participaremos en la contienda electoral, suspendo desde ahora esta columna, para competir en el juego democrático sin la ventaja que me puede dar el espacio que me brindó El Espectador.

Hoy les digo ¡Hasta luego! Y gracias por haber leído mis columnas.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado