Por: Mario Morales

¿Hay esperanzas, ministro?

DECÍA CASTELLS QUE LAS EMOCIOnes en juego en la lucha política son el miedo y la esperanza. Así ha sido siempre aquí pero de manera doblemente enfermiza. Primero por lo repetitiva y segundo por lo extrema.

Esos son los apellidos de lo que somos, de lo que hemos querido ser. Sentados en la esperanza, ese optimismo insuflado, exacerbado y casi siempre injustificado, del que hablan Santos, los economistas y los negociantes de toda pelambre, creemos que hemos sobrevivido a todas nuestras desgracias. Y no es así.

De rodillas ante el temor hemos sucumbido en lo jurídico, en lo político y especialmente en lo ético.

Ser político ha significado inscribirse en una de esas dos esquizofrenias: la esperanza de dar el salto económico con Gaviria, o alcanzar la paz con Pastrana que terminaron en sendas frustraciones. O el miedo a perder la institucionalidad en el caso Samper.

Sólo los totalitarismos logran alternarse entre las dos vertientes para recrear reflejos condicionados. Es el caso de Uribe, que aprendió a narrarse (porque emociones sin narración son histerias) en ese péndulo persuasivo que dio paso, siguiendo a Castells, a este voluble estado de ansiedad.

Estigmatizando, amenazando, construyendo falacias a manera de sindicaciones (lo saben Vargas Lleras, jueces, periodistas y la sociedad civil que lo controvierte), el expresidente da en la cara para no dar la cara, monta comparsas seudoperiodísticas, desinforma (hasta Mancuso lo desmiente) y se pasea orondo por medios que le sirven de caja de resonancia.

Lo más grave es que aún tiene poder, si éste se basa, como dice Castells, en el control de la comunicación e información, sobre las cuales emocionaliza a las audiencias: ora esperanza, ora temor. Los únicos antídotos son la razón y hechos, como lo han demostrado magistrados, antagonistas, como Petro, Mockus, Robledo; o periodistas como Coronell, Reyes, Morris o Duque. Esa es la deuda que tiene el Mininterior al poner el retrovisor. ¿Tenemos esperanzas?

www.mariomorales.infio y @marioemorales en Twitter

 

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