Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Hay que ser serios

No. La decisión sobre la eventual extradición de Jesús Santrich no puede quedar conminada a una cascarita en las preguntas de los repetitivos debates electorales ni a un evento demagógico de marketing político en las campañas; como tampoco al silencio con gesto de avestruz del Gobierno.

A esta administración, que trabajó cinco años por el proceso de paz, y a la Fiscalía les ha faltado seriedad en el tratamiento del caso en lo judicial, que ha transmutado a lo político y se ha contaminado en lo mediático, mientras el eco de la huelga de hambre crece como bola de nieve y amenaza con repercusiones imprevisibles.

Quizá no hay consenso más fuerte, incluso en su círculo cercano, acerca de que, si Santrich es responsable de algún delito en fase de posacuerdo, debe responder por él, pero una vez surtido el trámite ante la JEP, por razones de autonomía y soberanía.

Suma el argumento, ahora avalado por Human Right Watch, de la verdad, justicia y reparación que requieren sus víctimas, procesos que se abortarían si se mantiene la intención de extraditarlo.

Una decisión al respecto no puede depender del pulso entre Gobierno y autoridades para ver hasta dónde es capaz de llegar el exguerrillero luego de casi un mes de huelga de hambre. Que no pase, como en casi todas nuestras crisis, que haya que esperar hasta última hora para resultar cediendo por presión de los acontecimientos y de la creciente opinión pública.

Está en juego, más que el espíritu vindicatorio de un sector de la sociedad o la innecesaria conversión del exinsurgente en mártir, la continuidad del proceso de paz y la confianza en nuestra institucionalidad, eso sí, evitando cualquier tipo de impunidad.

El barco de la paz hace agua por el cacareado incumplimiento de ambas partes, las disidencias y el asesinato de por lo menos 19 desmovilizados. Difícilmente se mantendrá a flote si no somos capaces de evitar la tronera que se originaría si no somos capaces de manejar con rigor y seriedad nuestros propios asuntos.

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

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