Hecatombe jurídica

Somos muchas las personas que coincidimos con la afirmación del escritor francés André Gide, quien señaló categóricamente que, “la verdadera fuerza se expresa en la calma con que se obra”.

En el publicado caso de la yidispolítica la Corte Suprema falló con la base jurídica del conocimiento en presente del cohecho por parte de la ex senadora Yidis Medina, situación que antes no se conocía públicamente y mucho menos por parte de la alta corporación de la justicia.

Al presidente Álvaro Uribe Vélez, por su dignidad en el cargo de Jefe de Estado, le habría convenido más respetar la decisión de la Corte Suprema de Justicia en lugar de enfrentarse.

Ahora bien, desde ahora se puede ver que si la Corte Suprema ya condenó a la ex senadora Yidis Medina por el delito de cohecho, entonces habrá otros inculpados en este hecho delictivo debido, ante todo, a que se requiere de dos situaciones más que elementales, o sea, el que da y el que recibe.

Entonces, analizando en términos generales la situación planteada, todo el país está ahora en una situación que bien podría recibir el calificativo de “hecatombe jurídica” y lo más conveniente es que en los días por venir se impongan la cordura y también la calma.

  Jorge Giraldo Acevedo. Santa Marta.

No hay reelección en Colombia

Puesto que la aprobación de la ley para la reelección fue corrupta, esta “ley” no tiene validez legal.

Por tanto, legalmente no existe en Colombia la reelección por segunda ni tercera vez.

El presidente Uribe y su gobierno deben renunciar, si tienen algo de dignidad y respeto por el país.

 Antonio Chávez. Bogotá.

Pueblo y mayorías

Preocupante la situación actual. Tan preocupante, que entre los columnistas de opinión ya parece un lugar común hablar de Fujimori y Pinochet para ejemplificar las desgastadas relaciones que se tejen entre nuestras instituciones y el presidente Álvaro Uribe.

Ahora bien, aunque no comparto este gobierno, deseo hacer una lectura del supuesto 86% que lo apoya. El problema está en la guerrilla (de las Farc o del Eln, no importa, al final de cuentas todas son lo mismo) y su permanencia en el tiempo. Sin la necia actitud de las guerrillas, reacias a la negociación real, los colombianos no habrían virado hacia la derecha como en efecto lo hicieron y desean que se lo siga haciendo, en este caso de la mano de un Presidente presto a saltarse todas las reglas que nos diferencian de los gobiernos déspotas.

 Pablo Quevedo.  Cali.

 

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