Por: Oscar Guardiola-Rivera

‘Hedging’ y política

De la paz y la guerra al petróleo, asistimos a un fenómeno global cuyas consecuencias apenas comenzamos a entender.

Si hasta comienzos del siglo XX la mercantilización era la clave para entender la sociedad, a partir del XXI ese papel lo cumplen las lógicas asociadas a lo que en inglés y esperanto financiero se llama hedging y opcionalidad. La raíz de esas lógicas es doble. A la más antigua se la ha asociado con “la tentación de la armonía mediante el cálculo” y con el papel constructor de la sociedad que tiene la reciprocidad en los pueblos indígenas. La más moderna remite a la forma de determinar los precios de los derivativos financieros y las expectativas contingentes.

Entre los pueblos indígenas, la reciprocidad y las alianzas sirven como garantía para contener la incertidumbre acerca del futuro desconocido. En el ultramoderno mundo financiero, observó el profesor californiano Bob Meister en Colombia la semana pasada, el término para las prácticas cuyo fin es contener la posibilidad de lo nuevo en el futuro, el “golpe de dados” de Mallarmé, es hedge. Un hedge financiero es una posición de inversión que busca eliminar las pérdidas en que pueda incurrir una inversión paralela. Un objeto que puede ser construido a partir de varias herramientas financieras (bonos, seguros, swaps, options, etc.) y obtener un precio en el mercado.

El petróleo se comporta cada vez más como garantía colateral de créditos y futuros, y como tal está sujeto a las expectativas contingentes de inversionistas y otros actores en el mercado. Es una de las razones principales de su volatilidad actual, que está afectando el acceso a deuda y la deuda de países como Venezuela o Colombia, su capacidad de importar, proteger la industria local y prestar servicios. En Europa, el ECB intenta extorsionar al pueblo griego amenazando con no usar sus bonos como colateral y condenarlo a la iliquidez.

La palabra hedge proviene del inglés antiguo y designa tanto una cerca como la acción de cercar. ¿Qué es lo que se cerca? Se privatizan los bienes y espacios comunes. También se lo puede usar como un verbo, en el sentido de “evadir” o “evitar”. La justicia transicional entendida como hedge busca evitar tener que hablar de lo que es necesario hablar: de lo acumulado a través del cercamiento (a la fuerza) de los bienes que antes eran comunes, y el mantenimiento de lo acumulado y su valor.

Pero en Colombia, como en Grecia y Venezuela, quienes están enfrentados quieren hablar, diríase que sólo quieren hablar precisamente de lo acumulado y del mantenimiento del valor de lo acumulado. Debemos pasar de evitar y evadir a la construcción de nuevas alianzas. En ello consiste la buena política.

 

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