Por: Iván Mejía Álvarez

Héroes y villanos

Lionel Messi falló un penalti a los 91 minutos en el partido jugado ante el Sevilla en el Camp Nou.

Inequívoca demostración de que el fútbol lo juegan humanos y que así se trate del mejor futbolista del mundo hoy por hoy, como ayer lo fueron en su momento Pelé y Maradona, cada uno en su época, se puede pasar de héroe a villano en una fracción de segundo.

Eso tiene el fútbol, donde los conceptos se caen, donde no hay principios universales, donde cada uno tiene su opinión y por supuesto todos los asertos son rebatibles. Pensar que la liga italiana la maneja hoy el Udinese y que en España el comando de la tabla sea propiedad del Levante era absolutamente impensado hace dos días, pero esto es fútbol y todo puede pasar. Claro, al final de cuentas, lo sabemos todos, terminarán ganando los mismos y Udinese y Levante disfrutarán por pocos días de su liderazgo ante la arremetida de los Milan, Juventus, Barcelona o Real Madrid, pero, caray, se dieron el gusto de estar arriba y eso ya vale un potosí.

Las famas en el fútbol pueden durar décadas y morir en un sólo día. Pregúntenle a los fanáticos del Manchester United qué están pensando hoy de su icono sir Alex Fergusson, que puso un equipo medianito frente al rival de patio, el Manchester City, y terminó comiéndose la mayor goleada de la historia en su propio reducto. A otro técnico que no fuera el recontratriunfador Fergusson ese resultado le habría costado el puesto. Seguramente el United se recuperará y peleará el título de la Premier y la Champions, pero ninguno de sus hinchas olvidará ese 21 de octubre, el día de los infamantes seis.

El hincha de Millonarios tampoco olvidará el día en que Toloza, su mayor activo goleador, se sintió tocado por la varita del Loco Abreu o de Panenka y le dio por picar la pelota en un cobro de pena máxima ante el veterano Zapata. Lo hizo en forma ridícula y Millos regaló dos puntos de local que, unidos a los tres de visitante ante Quindío, ponen al adicto azul a preguntarle a Richard Páez si él cree que con desafiarlos por pelear el título de la Copa Postobón se puede dar el lujo de no entrar a las finales de la Liga. Páez puede ser un héroe el jueves en la noche y un villano en quince días si su equipo no apura el paso y clasifica a las finales, algo que hoy no tiene asegurado.

Señores, esto es fútbol.

 

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