Por: Mario Méndez

Heroísmo en el semáforo

Ese dispositivo de señales de tráfico de las ciudades ya está incorporado a la historia de la movilidad social. Porque es evidente el papel que juega en la economía informal, como ‘puesto’ de ventas móviles mientras los vehículos se detienen al encenderse el rojo. En este momento se despliega un enjambre de vendedores de todo lo imaginable, cuyo comercio mueve millones de pesos y genera recursos, así sean precarios, para el sostenimiento de muchísimos hogares que carecen de otro medio de subsistencia.

Todos hemos visto a una persona en particular que durante años nos ofrece algo. En nuestro caso, a esa señora que desde jovencita, muy seria y presurosa, vende quesadillos. Debe ser muy reconocida igualmente por sus proveedores, quienes ojalá le ofrezcan precios favorables. Un día cualquiera, aprovechando la pausa de color, nos atrevemos a conversarle por primera y única vez en más de 20 años, para saber de sus dos hijos universitarios, sostenidos por un duro trabajo a la intemperie. Hoy quizá ya sean profesionales, pero ella sigue ahí, agradecida con la vida, moviéndose muy derecha, muy digna en su actitud y ofreciendo su mercancía.

Así se multiplican los casos de rebusque que ayudan a explicar los mecanismos que la gente descubre para abrirse paso en su existencia, superar las dificultades derivadas de una estructura social bastante injusta que tiene a Colombia entre los países de mayor desequilibrio y de distribución desigualísima, e insertar a sus hijos en el aparato educativo como vía de ascenso social. Por este tipo de cosas que vivimos en el país, es cada día más frecuente que a los colombianos se nos vea como a un “pueblo berraco”, de iniciativa y garra.

Hace unos años eran pocos los casos de profesionales, científicos y técnicos provenientes de sectores cercanos a la marginalidad, que, por otra parte, se han endeudado con un crédito en el Icetex y otras modalidades de financiación, ya que, paralelamente, en el país se viene generando una estructura de trabajo con fuertes rasgos de subempleo, avivado, claro está, por factores tecnológicos que no cesan de elevar la productividad del parque industrial y los servicios.

Aquí aparece de bulto la falta de decisiones políticas que rompan de algún modo la relación trabajo-ingresos como algo fatal, inevitable. En efecto, en el mundo actual los Estados deben ajustarse a la realidad del progreso material, para contrarrestar fenómenos de tanta trascendencia como el desempleo. La organización estatal no puede ser indiferente ante los asuntos que caminan a la par con la automatización, la inteligencia artificial, y otros elementos aportados por la ciencia y la tecnología.

Tris más 1. Si en la terna para fiscal estaba esa cumbre moral que es Yesid Reyes, ¿por qué no se lo escogió? ¿No convenía tanta rectitud?

Tris más 2. Otra víctima del caso Odebrecht: salió Carlos Valdés, director insigne del Instituto de Medicina Legal. Pocos funcionarios en Colombia saben conjugar oportunamente el verbo renunciar.

* Sociólogo Universidad Nacional.

 

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