Por: Antonio Casale

Hinchas ignorados

El mensaje que envió el presidente de Millonarios, Enrique Camacho, en entrevista publicada por El Espectador el pasado lunes fue honesto pero doloroso para los hinchas.

Que no van a traer jugadores rimbombantes porque corren el riesgo de lesionarse, que el objetivo es construir una gran infraestructura para exportar jugadores y que procuran estar siempre entre los cinco primeros del torneo local (en los últimos años han estado entre el tercero y el octavo) son los puntos que resumen su declaración. Es decir, Millonarios quiere ser una especie de Envigado, pero un poco más grande.

Al día siguiente, y para apagar el incendio, se anunció un acuerdo con el Caracas FC para que el juvenil arquero Wuilker Faríñez, de 19 años, se vincule a partir de enero al equipo azul. Al otro día, el periódico A Bola de Portugal lo situaba en el Benfica gracias al negocio que hizo Millonarios y la alianza que entre el equipo bogotano y el lusitano existe.

Será la misma historia de Arango. Faríñez es un jugador prometedor que vendrá a Bogotá a adaptarse para irse rápidamente a Europa, al Benfica o a otro club, pero vendrá en tránsito. Ese es su objetivo principal, no ser campeón.

El acuerdo por Faríñez es la confirmación de lo expuesto el lunes en El Espectador y lo demostrado en los años del grupo Amber en Millonarios. Argumenta Camacho que esa es la dinámica del fútbol suramericano y en especial el colombiano. Pero eso no es cierto. Veamos.

El modelo de Nacional, por ejemplo, es distinto. Tiene una base muy costosa de jugadores de cartel que son los responsables de conseguir los títulos y de paso aportarles su experiencia a los más jóvenes. A su vez, estos últimos, ciertamente liberados de cualquier presión, aprovechan para mostrarse. La mezcla de títulos y una fábrica productiva es lo que les ha aportado grandes dividendos a los verdes.

Mientras ellos invierten en lograr que Armani alargue su permanencia en su equipo, porque saben que quien quiera quedar campeón debe comenzar por tener un gran arquero, Millonarios invierte en traer a un muy buen golero juvenil para terminar de formarlo y venderlo, no para comenzar a armar una base ganadora.

En los azules no están los Armani, Henríquez, Macnelly ni Dayro Moreno, porque quedar campeón no es un objetivo real.

En Santa Fe también exportan y consiguen títulos. Su base no es tan prestigiosa como la de Nacional, pero Ómar Pérez, Castellanos y Roa son jugadores con varios títulos en su palmarés. Ellos rodean a los jóvenes que llegan en tránsito y también gritan campeón periódicamente.

Millonarios ningunea a su hinchada, pero al mismo tiempo quiere un mejor acuerdo que le deje más dinero por concepto de TV. Ignoran que Millos genera rating por la gente que lo sigue, no porque exporte jugadores o tenga una bonita sede.

Los hechos demuestran que los hinchas importan poco a los dueños de Millonarios. Error.

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