Por: Don Popo

Hip Hop al Parque, otro fracaso de la administración Peñalosa

He visto a los medios de comunicación masivos destrozar la cultura hip hop por el enfrentamiento a cuchillo entre un grupo de jóvenes en Hip Hop al Parque. Pero no entiendo de qué se escandalizan, ese es el diario vivir en los barrios a donde su lente no llega o, al igual que al festival, ¡sólo llega en busca de amarillismo!

Se rasgan las vestiduras y señalan a los hiphoppers de herejes, pero ese festival es el reflejo de la ciudad que tenemos: jóvenes en drogas para escapar a los traumas y frustraciones, cuchillo como forma de resolución de conflictos, venta de marihuana y alcohol adulterado para tener unos ingresos dignos, y los orquestadores de estas redes de tráfico: la Policía Nacional.

Claro, es la ciudad que tenemos. Pero no todos la conocen. Bogotá tiene 101 barrios de atención prioritaria en los cuales no hay nada, ni escuelas, ni bibliotecas, ni centros culturales, y están en constante riesgo de desastres naturales. Son los mismos barrios a los que el conflicto armado de los campos ha arrojado sus víctimas y victimarios, y están naciendo nuevas generaciones de odios, en medio de la escasez y la desesperanza. Lo único que hay en esos barrios que permite soñar con ser mejor, suministrando cultura y emprendimiento, se llama hip hop.

Y se da a todos por igual, tanto a los buenos como a los que andan en malos pasos. “Pues los pillos también tienen derecho a la cultura”. Si los artistas de música clásica fueran a estos barrios, dictaran talleres, montaran escuelas, movilizaran pasiones e ilusiones, de pronto no sería Hip Hop al Parque, sino Jazz al Parque el que presentaría los desmanes.

Pero aunque quieran tener al hip hop como chivo expiatorio, lo que aquí evidenciamos es otra incompetencia de Enrique Peñalosa y su administración para dar solución a los problemas de seguridad, convivencia y empleabilidad de la ciudad; una administración déspota que lidera una ciudad desde el escritorio y el tablero, sin untarse, de espalda a las necesidades de sus ciudadanos. Y es en estos entornos, de ausencia estatal, en donde el hip hop recobra significado y ha entrado a suplantar al Estado, al igual que las guerrillas en los años 70, ¡pero pacíficamente!

Igualmente, estos desmanes evidencian el fracaso de la directora de Idartes y su equipo en su responsabilidad de tener interlocución con el sector. Con unos funcionarios recién graduados traídos de Francia, sin conocimiento del contexto, ni experiencia, sin voluntad y llenos de prejuicios, y sobre todo con mucho miedo; sería imposible que hicieran un festival de hip hop profesional, de calidad, brindando seguridad, protección y respeto a los asistentes.

Los hiphoppers hacen más de 100 festivales al año, sin policías, y se presentan cero incidentes. Si no saben, que dejen a los especialistas hacer su trabajo, o por lo menos tengan la humildad de dejarse enseñar…

Pero el llamado es a los hiphoppers: a pesar de lo indignante, cero rabia, cero resentimiento. Más allá del reconocimiento social y de los medios masivos, la misión es transformar nuestros barrios, pues los hijos de nuestros nietos querrán vivir ahí, y vivir mejor, y nadie lo hará por ellos. Sigan trabajando, firmes y dignos. ¡Valientes! La historia nos exonerará…

 

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