Por: John Duperly

Hipertensión arterial

Parece increíble que la presión arterial elevada, una de las enfermedades más frecuentes y mejor estudiadas en todo el mundo, con numerosos tratamientos bien documentados y relativamente accesibles para la mayoría de colombianos, siga cobrando tantas vidas e impactando exponencialmente los costos en salud. ¿Sabía usted que el infarto, el ataque cerebrovascular, la insuficiencia renal y la falla cardíaca, responsables de cerca de la mitad de muertes, están estrechamente relacionadas con un inadecuado control de las cifras de presión arterial?

Tan sólo un control adecuado de esta enfermedad podría lograr una reducción dramática en los costos para nuestro agonizante sistema de salud. Los criterios diagnósticos son claros, la puede diagnosticar personal no médico, a muy bajo costo, con tecnología simple, aun en regiones muy apartadas, en la mitad de la selva o en las llanuras de nuestro país. Es el prototipo de enfermedad más sencillo, donde un sistema de salud bien organizado puede tener un gran impacto al realizar tamizaje poblacional, estrategias de promoción y prevención, manejo temprano, adherencia a guías y estándares nacionales e internacionales, control del gasto en medicamentos y paraclínicos. Y, por supuesto, una reducción masiva de hospitalizaciones y tratamientos millonarios para tratar de prolongar el final de la vida en condiciones lamentables de discapacidad.

¿Qué podemos mejorar? Primero que todo, debemos entender la magnitud de este problema y asegurarnos de que todo adulto y algunos niños con riesgo familiar tengan acceso a mediciones periódicas, objetivas y confiables de la presión arterial. No es costoso ni difícil. Debemos buscar centros e instituciones de salud, profesionales de la salud en la comunidad, o inclusive farmacias y centros comerciales, donde con frecuencia se presta este servicio de forma gratuita o a muy bajo costo.

El dolor de cabeza o el calor o rubor facial no son signos confiables. Se trata de una enfermedad por lo general asintomática. Si se encuentra elevada, es decir, mayor a 140/90 mm de Hg, es necesario acudir a un médico.

El primer paso es bajar de peso, aumentar el consumo de frutas y vegetales, reducir el consumo de sal y alcohol, erradicar el cigarrillo y aumentar la actividad física. Estas medidas logran reducir la presión sistólica entre 10 y 20 mm de Hg, lo cual es suficiente para normalizar la presión arterial en muchos casos. Si no se logra un adecuado control entre uno y tres meses, se debe considerar el uso de medicamentos, la gran mayoría cubiertos hoy en día por nuestro sistema de salud. En pocos días debemos alcanzar y mantener cifras adecuadas para toda la vida, pero es necesario medirla periódicamente y hacer los ajustes necesarios. La gran mayoría de pacientes hipertensos requieren de dos a tres medicamentos, además de hábitos saludables. La solución está en nuestras manos.

* Especialista en medicina [email protected]

 

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