Por: Marcos Peckel

Historia sin geografía

Jerusalén. La Explanada de las Mezquitas en el centro de la ciudad antigua ocupa un terreno de unos 3.500 metros cuadrados sobre el cual se levantan la sagrada mezquita de Al Aqsa y el Domo de la Roca con su majestuosa cúpula dorada.

Los judíos denominan este sitio el Monte del Templo, y de acuerdo con la tradición hebrea quedaba ahí el lugar más sagrado del antiguo templo del rey Salomón, el sancta sanctorum. Al interior del domo hay una roca en la que, según la historiografía judía, fue donde Abraham intentó sacrificar a Isaac, hijo de su esposa Sara; de acuerdo con la narrativa musulmana, Ibrahim (Abraham) fue a esa roca a sacrificar a Ismael, su hijo con Hagar.

De Isaac e Ismael provienen judíos y musulmanes, respectivamente. Desde esa misma roca unos dos mil años mas tarde Mahoma ascendería al cielo. Desde la explanada se divisa el Muro de las Lamentaciones, único vestigio del templo judío que sobrevivió al paso del tiempo. En esta explanada, en el año 2000, comenzó la segunda intifada palestina, convertida por los terroristas suicidas de Hamás en un baño de sangre que daría al traste con los acuerdos de Oslo.

A unos 30 kilómetros queda la ciudad de Hebrón, a la cual se llega en un bus blindado desde Jerusalén por las colinas de Judea. La principal atracción de Hebrón es la Cueva de los Patriarcas, donde está enterrado el patriarca del monoteísmo, Abraham o Ibrahim, aceptado por judíos y musulmanes como originador de la fe. Durante las Cruzadas este lugar fue convertido en iglesia. Actualmente, la edificación, sagrada para ambos cultos, está dividida entre las partes musulmana y judía. Fue en este lugar donde en 1994 un colono judío, Baruch Goldstein, asesinó a 29 feligreses musulmanes a la hora de la oración, antes de ser linchado por los sobrevivientes. En esta misma Hebrón, en 1929, durante la ocupación británica, 67 judíos piadosos fueron masacrados por una turba árabe.

Jerusalén y Hebrón, ciudades sagradas para islam y judaísmo, con una larga historia, en ocasiones sangrienta, simbolizan la complejidad para llegar a un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos, como adecuadamente lo expresa el saber popular: “en el Medio Oriente hay demasiada historia y muy poca geografía”.

Una geografía de escasos 20.000 kilómetros cuadrados que incluyen al Estado de Israel y los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza, y una milenaria historia que en años recientes no ha visto más que fracasos en los intentos por lograr una convivencia pacífica de dos pueblos, judío y palestino, en este pequeño territorio.

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