Por: Columnista invitado

Holanda, principal amenaza a la pretensión de Suramérica

Fui al Itaquerao para ver por segunda vez al Chile de Jorge Sampaoli (“el equipo más diferente del torneo”, según lo definió el crack Tostao), pero salí con la sensación de que Holanda se postula como principal amenaza a la pretensión de Suramérica de recuperar el título mundial en Brasil.

Louis Van Gaal sabe que sus jóvenes jugadores no tienen la ductilidad de equipos anteriores. Renuncia a la posesión (igual que casi todos en este Mundial) y apuesta por explotar el error rival: lo sufrió primero España en el 5-1 y ayer Chile en el 2-0.

La fórmula se completa con Arjen Robben, quien ayer le ganó el duelo de individualidades a Alexis Sánchez, en un partido que prometía puro ataque, pero terminó siendo puro ajedrez, algo aburrido en medio de tanto orden colectivo.

Cuando se depende del genio (caso Argentina con Lionel Messi), reclamamos equipo. Y cuando vemos demasiado equipo reclamamos al genio. “Hay que ordenarse para la aventura”, decía César Menotti, campeón mundial con Argentina en 1978.

El Chile de Sampaoli tiene el orden colectivo y la vocación de ataque que tenía el Chile de su admirado Marcelo Bielsa. Algunos medios dicen que la principal diferencia entre ambos equipos es que Sampaoli es más tolerante con el error y tiene un trato más cercano con sus jugadores.

Por supuesto que Sampaoli, por mucha admiración que sienta, no puede ser igual a Bielsa. Pero la diferencia principal entre uno y otro, creo, es que Alexis, Arturo Vidal y todos los demás jugadores acumularon cuatro años más de experiencia y actúan en Europa.

Siempre habrá técnicos más obsesivos y triunfadores que otros. Tozudos como lo era Bielsa y como puede serlo ahora Sampaoli. O sorpresivamente pragmáticos, como se revela ahora Van Gaal, que era casi un fundamentalista de la posesión. Todos trabajan colectivamente porque el fútbol es un deporte de equipo. Pero todos precisan también del genio, llámese Robben, Alexis, Messi o Neymar. Porque el fútbol es orden. Pero también es caos.

 

 

 

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