Por: Daniel Pacheco

Hollman Morris, a pesar de él mismo

CERCA DE LA MEDIA NOCHE DEL DOmingo Hollman Morris twitió: "En Colombia fuimos los primeros en anunciar la muerte de Bin Laden.

Los únicos en el lugar de la noticia http://yfrog.com/ h0dzuuij”. En la foto a la que conduce el link, está Morris parado frente a la Casa Blanca, en medio del gentío que salió a celebrar la muerte de Osama.

El tweet, las atribuciones, la autorreferencia, el excepcionalismo, reflejan esa teatralidad que tanto escozor causa del estilo periodístico de Hollman Morris.

Esto no niega que Morris tiene un olfato agudo y la tenacidad para ir a los lugares más lejanos y peligrosos en busca de una historia. Como cuando apareció de sorpresa en la mitad del Guaviare donde las Farc liberaron a varios miembros de la Fuerza Pública en 2009. Más allá de la discusión ética, fue una hazaña de una audacia excepcional.

Impunity, el nuevo documental codirigido por Morris sobre la Ley de Justicia y Paz, que aún no se ha estrenado en Colombia, añade más elementos para entender el papel único de Morris en el periodismo audiovisual de los últimos 10 años en Colombia. Mientras Darío Arizmendi le abría los micrófonos a Carlos Castaño en una cómoda hacienda, Hollman Morris capturaba las imágenes de la incursión del bloque Centauros a Puerto Lleras. En una plaza agolpada de personas asustadas, se puede escuchar cómo los niños rompen con llanto el silencio de sus padres cuando el comandante lanza amenazas de muerte contra “las manzanas podridas” del pueblo.

Después de la proyección del documental en la universidad de Georgetown el viernes pasado, Morris recibió un homenaje de la comunidad Jesuita. En una ceremonia pequeña, con unos 20 estudiantes, un cura, un par de profesores, y el director de HRW en América Latina, José Miguel Vivanco, Morris apenas pudo contener el llanto. “Familia”, dijo mirando a sus dos hijos y a su esposa, “es muy importante para mí compartir momentos felices como este, en medio de tantas dificultades que hemos pasado”.

Después de recibir varias amenazas a su vida y a la de su familia, Morris salió de Colombia este año. Pero en su autoexilio siento, por lo que hablamos después, más que una preocupación de seguridad. Morris se apartó de una audiencia que en su mayoría es hostil a su punto de vista y le ha reconocido pocas cosas. Cuando le dije que él era un periodista “polémico”, un eufemismo para hablar de su falta de credibilidad en algunos sectores, rechistó. “Lo que pasa es que yo sí hice periodismo”.

Un periodismo con una agenda política marcada, un periodismo donde él es frecuentemente el protagonista y la víctima, un periodismo polémico y valiente que será pieza clave al reconstruir la memoria del conflicto colombiano. Un periodismo que, a pesar de Hollman Morris, Colombia debería apreciar.

Pata: Plantón por el Día Mundial de la Marihuana en Bogotá, 7 de mayo, parque de la 60 con séptima, 3:00 p.m. Por la legalización del cannabis, www.DosisDePersonalidad.com.

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