Homeopatía y una entrevista polémica

Leí la entrevista realizada a la doctora Harriet A. Hall, publicada el 4 de agosto, y me permito hacer las siguientes observaciones:

La medicina homeopática es una ciencia muy profunda que ha requerido investigaciones desde hace más de 200 años. Es grave y una falta de conocimiento que la doctora incluya la medicina homeopática dentro de las mal llamadas medicinas alternativas. Dice que la medicina alternativa no funciona y que es una práctica fraudulenta, y realmente tiene razón, si ésta es practicada por profesionales que no tienen la preparación adecuada.

Ella comenta lo gracioso de la memoria del agua en la homeopatía, pero no se tomó la molestia de estudiar un poco de física para descubrir que esa memoria es “Energía Quántica” (con Q porque estamos hablando de Energía), que es precisamente en lo que se basa el medicamento homeopático.

La gente cree en la medicina homeopática por los resultados eficaces comprobados a través de la experimentación pura, el proceso de investigación realizado por el doctor Hahnemann, creador de la medicina homeopática.

De un hombre sano, al que se le suministra una sustancia medicamentosa, y la sintomatología producida por ese organismo resulta el medicamento homeopático; lo que demuestra que el medicamento homeopático es probado y experimentado en seres humanos y no en cobayos; de ahí su eficacia.

La opinión de la doctora Harriet de que la homeopatía no funciona es en realidad su opinión, en la que demuestra el desconocimiento de esta ciencia. En cuanto a la acupuntura, se ve que no la ha estudiado y, por lo tanto, desconoce la tradición de más de 5.000 años de esta ciencia milenaria china.

 Gilberto Triana Molina. Bogotá.

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Voy a referirme a la nota  publicada en  El Espectador el 4 de agosto pasado (“La homeopatía es de lejos el mayor fraude”).

Las medicinas alternativas en Colombia, con el concurso de los más serios académicos, ha sido reconocida por la Ley 1164 de 2007, lo que implica un criterio de seriedad y de reconocimiento del Estado colombiano. La Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y los mejores colegios médicos reconocen el valor de las medicinas alternativas.

Así como existen buenas prácticas médicas en el campo de la medicina bioquímica, también existen malas prácticas. El mismo criterio tiene que aplicarse a las medicinas alternativas.

Estamos de acuerdo con el peligro de las pseudociencias. En el caso concreto de la homeopatía, desde el siglo pasado y a lo largo del siglo XX y del presente se tiene una serie abundante de estudios científicos y evidencia clínica que hablan a favor de esta disciplina y de su efectividad terapéutica.

La medicina homeopática revolucionó la medicina en el siglo XIX. Su visión de la salud y la enfermedad rompió con muchas prácticas médicas dominantes que atentaban contra la salud de los seres humanos y que formaban parte de un negocio en la venta de medicamentos en manos de boticarios y médicos. Eso cambió con las efectivas microdosis homeopáticas que les quitó el negocio a los boticarios. Esa misma situación se presenta hoy con la industria farmacéutica mundial, que se ve amenazada por el avance de la homeopatía en el ámbito mundial.

Fundamentalmente, la discusión se refiere a la capacidad de curación de los remedios una vez han sobrepasado el número de Avogadro, es decir, las potencias 24x y 12C, y superiores. Lo que se denomina el fenómeno infinitesimal, apasionante campo de investigación científico en la actualidad, plantea un serio desafío a la ciencia. Sin embargo, la clínica homeopática ha comprobado que dichos remedios curan y existen abundantes documentos científicos que explican dicho fenómeno, aun cuando se reconoce que todavía no se sabe con certeza por qué ocurren dichas curaciones si en teoría se estaría trabajando con agua. Pero el agua, todos sabemos, es uno de los elementos más complejos de la naturaleza y uno de los vehículos medicinales más maravillosos de los que dispone la humanidad, en la forma de dinamización que hace la homeopatía del potencial medicamentoso que tienen los minerales, las plantas, los seres vivos y las fuentes biológicas e inorgánicas.

Muchos pacientes crónicos tienen la experiencia de vida de una dolencia que ante la intervención de un homeópata profesional les devolvió la salud. Son millones los casos. Si Charles Darwin no hubiera tenido un homeópata nunca hubiera podido terminar su obra. Más de nueve presidentes de los Estados Unidos acudieron a la medicina homeopática, al igual que seis papas de la Iglesia Católica.  Ante muchas epidemias —cólera, escarlatina, influenza— está comprobada estadísticamente la superioridad de la homeopatía con respecto al tratamiento alopático.

La homeopatía es una ciencia particular, con enorme poder de curación, que tiene que entenderse a la luz de la ley terapéutica intuida por miles de culturas y sociedades del mundo. Lo similar cura lo similar, principio terapéutico que en Occidente fue abordado por el padre de la medicina occidental, Hipócrates.  El éxito de un tratamiento homeopático está dado no sólo por el remedio, sino por el conocimiento que tiene el homeópata sobre el tratamiento homeopático y la aplicación individualizada de la ley terapéutica en mención en el caso de la persona tratada.

La industria farmacéutica saca al mercado todos los días remedios que al cabo de pocos meses o años comprueban su inefectividad, causándoles daños colaterales y secundarios gravísimos a millones de personas.

El gran éxito de las medicinas alternativas, y particularmente de la homeopatía, es que ellas se entienden como medicinas de la persona. La persona humana es el centro del interés terapéutico, lo que implica una relación más cercana y humana en el acto médico que se construye en una visión donde dicha persona es una entidad corpóreo-espiritual, y no simplemente un agregado de componentes biológicos, como proclama el paradigma médico dominante.

 Felipe Cárdenas.   Bogotá

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