Por: Armando Montenegro

Homicidios

Una de las estadísticas más importantes de la vida del país es la de homicidios.

En la mitad del siglo XX, en los peores años de la violencia, el indicador del número de homicidios por cada 100.000 habitantes (en adelante HCMH) fue muy alto, del orden de 46. Más tarde, a finales de los años sesenta, el índice bajó a niveles cercanos a 20, para subir de nuevo en la década de los años ochenta, con el impacto del narcotráfico y en la época de apogeo del cartel de Medellín, a niveles superiores a 80. En los últimos diez años este indicador bajó en forma sostenida a menos de 35 HCMH.

La Policía Nacional informó que en 2013 el país tuvo 14.782 asesinatos, es decir, una caída del 8% frente al resultado de 2012. Esto significa que en el año 2013 se registró una tasa cercana a 30 HCMH, la más baja de los últimos 30 años, parecida a la que tenía Colombia antes del auge del narcotráfico y de su impacto en las actividades de los carteles y los grupos guerrilleros y paramilitares.

Al compararla con las estadísticas internacionales, la última cifra de Colombia permite distintas lecturas. Por una parte, 30 HCMH es una tasa bastante inferior a la de varios países de Centroamérica y el Caribe, donde se encuentran algunos de los peores índices internacionales: Honduras, 90; El Salvador, 41; Guatemala, 40; Jamaica, 39. También es bastante inferior al índice de asesinatos en Venezuela: 54 HCMH en 2012, índice que en 2013, según los cálculos de los analistas, saltó a 80, uno de los más altos del mundo.

Por otro lado, la tasa reciente de homicidios en Colombia supera por poco la de algunos países importantes de América Latina, como Brasil, 25, y México, 22, ambos con problemas crónicos de seguridad interna, y es prácticamente la misma que la de Sudáfrica, 31, un país con altos niveles de violencia por sus problemas raciales.

Pero las cifras de asesinatos de Colombia (y las de Brasil y México) siguen siendo bastante peores que las de los países más avanzados del planeta. Cualquiera de los países europeos —Francia, Alemania, Dinamarca, España o Italia— tiene tasas de homicidios inferiores a 1 HCMH. Lo mismo ocurre en Japón, Corea o China. Incluso si la tasa de homicidios en Colombia se compara con la de países de la región como Chile y Argentina, que registran respectivamente índices del orden de 3 y 6 HCMH, sigue siendo alta.

La mejoría del indicador de asesinatos de Colombia en el año 2013 es sin duda una buena noticia, aunque muestre también el camino que falta por andar para alcanzar tasas semejantes a las de los países más avanzados. Pero hay un análisis puertas para adentro que puede resultar muy útil como guía de las políticas de seguridad del país: el análisis regional. Los resultados de violencia en las distintas zonas de Colombia son llamativamente dispares: mientras que la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en Bogotá es del orden de 16, en Cali, Tuluá, Cartago y Palmira sigue estando por encima de 60. Y Tumaco, en el extremo de la violencia, donde confluyen narcos, guerrillas, bacrim y hampones de todas las pelambres, registra tasas superiores a 80, un índice parecido al de Venezuela. Hay que destacar el caso de Medellín, donde se observa una reducción sostenida de la violencia: de tasas récord superiores a 300 a comienzos de los años noventa, la ciudad pasó a 28, por debajo del promedio nacional.

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