Por: Luis I. Sandoval M.

Huila: Vieja y nueva política

Tuve oportunidad de observar en Neiva y Garzón las elecciones atípicas de gobernador del Departamento del Huila el domingo 14 de abril.

Se supo el mismo domingo que el claro ganador, en medio de una abstención del 72.5%, era Carlos Mauricio Iriarte quien obtuvo 119.555 votos, el 60.73%. Sin embargo, vistas las cosas con detenimiento, el verdadero triunfador, la impactante novedad de estas elecciones, fue el voto en blanco, en realidad multicolor por su composición poblacional, que obtuvo 77.303 papeletas, 39.26%.

Estando habilitadas para votar 729.730 personas, 231.480 solo en Neiva, se ve que las fuerzas tradicionales, la vieja política, apenas alcanzaron a pasar la prueba, mientras las fuerzas en ascenso de la nueva política, que conformaron el gran contingente del voto multicolor, experimentaron un espectacular avance ya que ese voto obtuvo en las anteriores elecciones, 2011, solo el 4.06%, 17.099 sufragios. Se aprecia a las claras que es una expresión ciudadana en acelerada expansión que encabezan Asoquimbo, Movimiento Ríos Vivos, Asociación Cultural y Ambientalista del Sur y la Corporación Comunidad.

En ambas orillas se dio una confluencia de fuerzas. La de Iriarte fue una coalición con todas las de la ley, la Unidad Regional, integraba por partidos que en el nivel nacional forman parte de la Unidad Nacional del Presidente Santos: Partido Liberal, Cambio Radical y Partido Conservador. Esta coalición obtuvo la fuerza que le dio la victoria en Neiva y demás municipios del norte del departamento de signo predominantemente liberal: Colombia, Baraya, Villavieja, Aipe, Tello, Rivera, Algeciras, Campoalegre, Palermo y Teruel que comparten presencia liberal conservadora y Santa María que es más claramente conservador.

La confluencia del voto multicolor no fue propiamente una coalición sino una aglomeración por aluvión. El núcleo duro, mayoritario y determinante en ella fue el movimiento de resistencia de campesinos, indígenas, estudiantes, cafeteros, docentes, académicos, párrocos, pastores y aún obispos, residentes en los municipios afectados por la represa de El Quimbo, o en municipios donde eventualmente podrían construirse otras seis (6) represas. Otros sectores, algunos de carácter claramente oportunista como el de Cielo González, la gobernadora destituida, se adhirieron a última hora.

La fuerza del voto multicolor se dio sobre todo en las poblaciones del centro y sur del departamento, antaño de signo predominantemente conservador, donde se ha desarrollado el movimiento de resistencia al actual megaproyecto de El Quimbo y en aquellas donde podrían construirse otras seis represas similares: Santa María, Yaguará, Hobo, Íquira, Tesalia, Gigante, Garzón, Agrado, Paicol, Elías, Saladoblanco, San José de Isnos, San Agustín, Pitalito, Palestina, Acevedo.
Siendo Carlos Mauricio Iriarte una persona de preparación, experiencia y calidades reconocidas, se rodeó, según la prensa local (La Nación, Diario del Huila) de figuras y sectores fuertemente cuestionados y su campaña echó mano de recursos abusivos para detener el empuje que mostraba el voto multicolor. Se atribuye a su gerente de campaña la gestión ante el Consejo Nacional electoral para la obtener la cuestionada Resolución que prohibía y penalizaba la publicidad del voto en blanco o multicolor como hemos dicho. Unos con dinero, otros sin nada. Desiguales condiciones, negación de garantías, bloqueo del derecho al libre ejercicio del voto, violación flagrante de la Constitución Política.

El Huila es una muestra del pulso que se está configurando en el país entero, región tras región, entre vieja y nueva política, entre guerra y paz, entre pasividad y movilización. Feliciano Valencia, el líder minguero del Departamento del Cauca que acompañó la jornada, la cerró en la Jagua donde declaró: “uniremos todas las resistencias y demostraremos en el 2014 que los de abajo podemos gobernar”. Resquicio de esperanza. lucho_sando@yahoo.es

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