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hace 36 mins
Por: Manuel Drezner

Humo blanco en Berlín

La Filarmónica de Berlín es una orquesta que se maneja con la activa participación de sus músicos, lo cual los hace, en efecto, propietarios de la agrupación.

Como parte de sus derechos, ellos eligen por voto de sus miembros a su director musical y normalmente este es un proceso que no tiene mayores complicaciones. Pero este año, después de la renuncia de Simón Rattle, un gran director inglés que decidió separarse de la orquesta cuando su contrato se venciera en el 2018, se creó un conflicto ya que la votación dividió profundamente a los miembros de la Filarmónica. Hubo un empate en que la mitad votó por Thielemann, un buen director aunque muchos lo consideran algo reaccionario y el músico de Latvia, Andress, otro nombre que ha tenido resonancia en la primera línea de directores de nuestros días y que fue respaldado en forma entusiasta por los elementos más jóvenes de la orquesta.

Aparentemente, el problema iba a dividir la orquesta y a algunos influyentes músicos, trabajando confidencialmente, propusieron un tercer candidato que al ser aceptado por la mayoría, resultó una sorpresa. Se trata del ruso-judío que no ha llegado a los cincuenta años, Kiril Petrenko, un nombre para muchos desconocido ya que son pocas sus grabaciones en disco y sus puestos en el pasado han incluido pocos como director de orquestas importantes. A pesar de esto, se trata de un músico de trayectoria como lo muestra el haber dirigido exitosas tetralogías en el Festival de Bayreuth y además fue director musical de las Óperas de Múnich y de la Cómica de Berlín, puestos de alto prestigio. Sin embargo, fue sorpresiva la elección ya que la orquesta berlinesa no se ha distinguido en el pasado por ser progresista. Este es el momento en que son pocas las mujeres que han aceptado como miembro de la orquesta (hay que recordar que cuando Karajan nombró a una mujer como primer clarinete, los músicos se rebelaron y Karajan casi que renuncia) y este es el momento en que músicos asiáticos o negros no son parte de la agrupación.

Quienes conocen su trayectoria consideran que Petrenko traerá bienvenidas innovaciones en repertorio y en sonido para la Filarmónica de Berlín y nadie ha discutido el nombramiento desde el punto de vista musical. Sí ha habido voces avinagradas, algunas con sospechosos tintes que rememoran el nazismo y que son de un chauvinismo repugnante, ya que dicen que una orquesta alemana debería tener director alemán, y olvidan las alturas a que fuera llevada la Filarmónica por el italiano Abbado y el inglés Rattle, los inmediatos predecesores de Petrenko. Pero es bueno que una de las grandes agrupaciones orquestales del mundo haya resuelto su problema de director en forma satisfactoria. Como hay el rumor de que la Filarmónica de Berlín nos visitará el año entrante, esta noticia nos toca un poco.

 

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