Por: Cartas de los lectores

Humor, Freud y ley en Ecuador

Quiero realizar algunas puntualizaciones a varios criterios contenidos en el editorial principal titulado “El caso Bonil”, publicado en El Espectador (02/12/15).

El caricaturista Bonil fue demandado por la Confederación Nacional de Afroecuatorianos y 16 organizaciones similares, representadas por la abogada Alodia Borja. El propio Agustín Delgado ha señalado que su familia e hija han sido objeto de bullying, luego de que Bonil publicara su caricatura.

El Espectador sostiene que las leyes antidiscriminación podrían ser inconvenientes, lo que es una postura respetable, pero vivimos en un Estado de Derecho y no de opinión; por lo tanto, hay que cumplir la ley y los caricaturistas no tienen fuero especial para burlarse de ella. Si bien podemos debatir sin fin sobre el papel del humor en una sociedad, la sátira y sus límites, también deberíamos considerar que, según Freud, el chiste tiene una carga de agresividad desde el inconsciente que merecería ser tomada en cuenta en el momento de analizar la función política del humorista.

En medio del debate y la importancia que el tema tiene, hubiera sido una muestra de equilibrio periodístico el haber permitido que se escuche la voz de las comunidades afroecuatorianas que plantearon la demanda y que se sienten agredidas por Bonil.

Ecuador es un país —al contrario de la conclusión del editorial— muy divertido para quienes lo vivimos, lo disfrutamos y amamos la vida.

Raúl Vallejo Corral.
Embajador del Ecuador.
Envíe sus cartas a [email protected]
 

 

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