Por: Pablo Leyva

Ideam versión 2.0

El Ideam es estratégico en el estudio y seguimiento de los procesos sociales y naturales, y genera conocimiento e información esenciales para apoyar decisiones públicas y privadas sobre el crecimiento y desarrollo sostenible del país. Invaluable en la sociedad globalizada, pues el conocimiento ambiental forma parte de los flujos e insumos (invisibles) que necesitan la economía y la sociedad para funcionar. Y mantiene conectado al país, en tiempo real, con las redes planetarias de organismos como la OMM. Esto permite mejores pronósticos y alertas sobre tiempo, clima (cambio climático), hidrología, suelos, bosques, incendios forestales, calidad de aire, ríos, etcétera. La capacidad científico-técnica del personal, las infraestructuras satelitales, informáticas y de telecomunicaciones actuales posibilitan el acopio, el manejo y la difusión de la información ambiental.

La Ley 99 de 1993, que creó el SINA, integró de una manera visionaria el manejo de lo hidrológico, meteorológico y socioecosistémico, en un potente instituto ambiental, el Ideam, al servicio del país, como lo es el DANE en su campo. Esta potencia se demostró desde muy temprano después de iniciar labores en 1995, con pronósticos climáticos sobre El Niño, para tomar decisiones oportunas que ahorraron importantes recursos y dificultades de abastecimiento de agua y energía. En 1998 el Ideam entregó el informe nacional sobre el ambiente, que contiene entre otros: cambios en las coberturas boscosas 1986-1996, el estudio de flujos de materiales y energía en la economía, población, asentamientos y ambiente, desempeño ambiental de la industria, emisiones al ambiente, etcétera. También produjo el primer Estudio Nacional del Agua y se preparó la primera Comunicación Nacional para la Convención del Cambio Climático.

En el gobierno de Álvaro Uribe se cuestionó al Ideam sin evaluación científica, primaron las consideraciones personales y políticas, no el valor patrimonial, institucional o el interés del país. Se usó un retrovisor aumentado y deformado. La conversión del Minambiente en un Viceministerio y las políticas neoliberales aceleraron el desmantelamiento y la desmembración del Ideam. Esto incluyó acabar con la sede, las infraestructuras de hardware y software, la organización, las temáticas y su relación sistémica y varios componentes científicos y técnicos. El Ideam sobrevivió gracias al compromiso de su personal, a la necesidad vital del servicio que presta y a las obligaciones que tiene internacionalmente el país.

Con la llegada del presidente Santos, la restitución del Minambiente y el impacto de La Niña, que puso en jaque a la economía y al Gobierno, se volvieron los ojos sobre el Ideam. Después se nombró a Ómar Franco como director y con el apoyo del Gobierno el Instituto resurgió de las cenizas a pesar de las restricciones y la aplicación draconiana de la regla fiscal, flexible para otros. El Ideam de nuevo tiene reconocimiento, productos importantes, sede, redes, personal entusiasta, radares y un Laboratorio de Calidad Ambiental como lo requiere el país.

Este esfuerzo de reconstrucción patrimonial, institucional, debe respetarse por encima de consideraciones personales o políticas. En el Ideam versión 2.0 se debe mantener lo alcanzado y a quienes lo hicieron posible.

 

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