Por: Uriel Ortiz Soto

Identifique los saqueadores del Erario Público

No nos escandalicemos con lo que ocurre en Bogotá: El alcalde Suspendido; el Contralor destituido y en la cárcel; el Personero enredado; un concejo que legisla sobre conveniencias personales; una clase dirigente inmune, indiferente y despótica a todo lo que está pasando que arrea a más de nueve millones de ciudadanos como si fuesen borregos, a las corralejas de las próximas elecciones sin ningún programa de gobierno que nos saque de semejante atolladero, y con el espejismo de que todo se arregla, porque aquí no pasa nada.

A nivel nacional están sucediendo cosas peores, lo que acaba de descubrirse en el Ministerio de la Protección Social, se veía venir desde hace varios años, en los mentideros políticos y reuniones sociales era voz populi la mafia interna y externa que estaba desangrando la entidad rectora de la salud de los, Colombianos, lamentablemente este vergonzoso episodio es apenas uno más del inmenso lodazal de corrupción en que nos encontramos navegando, todos los tentáculos se tejen desde la empresa pública y privada. 

Es doloroso tener que decirlo, pero, si se quiere acabar con la corrupción, hay que empezar por depurar desde la cúpula del poder tantos abusos que se cometen con saqueos, componendas, contratos amañados, peculados y todo tipo de chanchullos; sueldos y pensiones estrafalarias de mandos medios y altos funcionarios; de la Rama judicial y legislativo, llámense Congresistas, Magistrados de las Altas Cortes, ministros, viceministros, gerentes de institutos descentralizados y un sinnúmero de personajillos de la vida nacional, que sin ninguna preparación o nivel académico han logrado colarse en la nómina de servidores públicos para obtener sueldos y pensiones hasta de veinte y treinta millones de pesos.  Muchos de los funcionarios que pretenden dictar cátedras de moral, están sentados en la bitácora de sus propios excrementos de corrupción. No tienen ninguna compasión por la situación de descomposición social que se vive en todos los órdenes de la vida nacional. Como empleados públicos, se pasan las veinticuatro horas del día preparando entuertos jurídicos y coartadas, con el fin de inventarse leguleyadas para demandar al Estado y procurarse salarios o pensiones tramposas que no corresponden al cúmulo de sus antecedentes laborales y aportes pensiónales.

Valdría la pena que en el Estatuto Anticorrupción,- si es que no se corrompe en su trámite legislativo-, se contemplara la organización de un escuadrón de búsqueda y comprobación de estos casos abusivos, con la absoluta seguridad que se destaparán miles de ollas podridas en todas las dependencias del Estado, pero muy especialmente: en el Fondo de Pensiones del Congreso de la República, la difunta Caja Nacional de Previsión y el Instituto de los Seguros Sociales; estas dos últimas fueron liquidadas porque no  soportaron tanto atraco por parte de cientos de servidores públicos que mediante argucias y maniobras engañosas obtuvieron pensiones fraudulentas que las hicieron fracasar en sus sanos propósitos. Pero, lo más grave, con la complicidad de Jueces de la República incluyendo Magistrados corruptos, que sin ningún pudor y vergüenza se prestaron para todo tipo de maniobras, concediendo tutelas engañosas y aprobando liquidaciones fraudulentas.

Qué decir de otros fondos de pensiones de menor escala cuyos escándalos no se sienten, no por la poca monta de sus saqueos, sino porque son instituciones con limitada jurisdicción y mando a donde casi no llega la acción de los organismos de control, pero que si empiezan a ser investigadas se descubrirá toda una caja de pandora y casi todas, no resistirán las visitas de los organismos de control y amanecerán navegando en los vaivenes de su propia desgracia. Si nos vamos a las cajas de previsión social de los departamentos y  municipios, encontraremos todo un acervo probatorio y nos damos cuenta de la gran cantidad de pensiones fraudulentas que se han concedido mediante la expedición de certificaciones laborales falsas y mentirosas que no corresponden a la realidad de ninguna prestación de servicio.

Otra forma de saquear colectivamente al Estado, es mediante el sistema de nóminas paralelas, son las que se crean a expensas de un organismo oficial, para contratar personal supernumerario que no son necesarios dentro de la Institución, pero que el agente nominador se ha comprometido con su cacique político a sostenerle determinado número de personas, que devengan salarios y prestaciones sociales, sin tener asignada función alguna dentro de la entidad. La mayor parte de estos “funcionarios” acuden a la Institución los días de quincena para recibir los pagos. Se caracterizan por ser mal hablados, corbatudos, patanes y prepotentes.

Por último, que bueno fuera, si se lograra desenmascarar la mafia de las pensiones en las entidades oficiales y cajas de previsión, existen casos tan críticos de personas  pensionadas, sin jamás haber prestado un solo día de servicio al Estado. Lo más grave, con mesadas millonarias. Donde esto se logre  desenmascarar será de infarto el escándalo, por la complicidad de grandes personajes de la vida nacional comprometidos en estos ilícitos.

No obstante el océano de podredumbre en que vivimos, a lo lejos se divisan tres hermosas y fuertes espigas que se ven crecer en medio del fango: La Procuraduría, La Fiscalía y La Contraloría. Nuestros tres organismos de control se están ganando la admiración y el respeto de todos los ciudadanos de bien. Quiera Dios que logren llegar al final del túnel, para que nuestro Estado de Derecho, empiece a brillar como tal, y nuestro País a encausarse por los auténticos senderos de la Democracia, puesto que por ahora estamos secuestrados y encañonados por la corrupción.

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