Por: Ernesto Yamhure

Idiotas útiles

MUCHO SE HA ESPECULADO SOBRE la penetración del modelo chavista en Colombia, sin que se haya determinado a ciencia cierta la magnitud de la estrategia del presidente venezolano, por no hablar de las consecuencias nefastas que padeceríamos si llegara a adoptarse en nuestro país ese galimatías conocido como el socialismo del siglo XXI.

Lo que para muchos parece un mito, durante los últimos años ha ido tomando forma hasta el extremo de que hay indicios certeros de la existencia de las denominadas casas de amistad chavista en Bogotá y 15 departamentos del país.

Colombia está lejos de ser un caso aislado; es uno más de un proyecto delineado en los salones del Palacio de Miraflores y que se conoce con el nombre de Misión Manos Fuera de Venezuela, para el que se han destinado multimillonarios recursos con los que se financia la creación de diferentes comités cuyo objetivo consiste, al mejor estilo marxista, en alienar mentes desprevenidas.

El grado de desarrollo del proyecto expansionista de Chávez en Colombia es más alto de lo que muchos se pueden imaginar. En Bogotá, fue creado el Comité de Solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela, dirigido por José Gabriel Ruiz Santamaría quien, a través de Nicolás Rojas, agregado político de la Embajada de Venezuela, trató de vincularse a la campaña de Samuel Moreno. En Boyacá, existe la denominada Misión Yo sí Puedo, al mando de Jairo Atara Parra. Durante el periodo del anterior Gobernador, Jorge Eduardo Londoño, la mencionada “misión” suscribió con el departamento un millonario convenio en materia educativa y deportiva, cuya ejecución corrió por cuenta de docentes cubanos. Un acuerdo de similares características fue signado con Hugo Aguilar, controvertido ex Gobernador de Santander.

Esta maniobra trasciende al campo académico y busca, de alguna manera, penetrar  la seguridad nacional. Hay evidencia de que los amigos de Chávez tienen la misión de reclutar a ex miembros del Ejército. Hasta ahora sólo han podido cooptar a un mayor retirado, Mario Galeano —miembro de IBEL, Instituto Bolivariano de Estudios Latinoamericanos— y a dos sargentos en uso de buen retiro, Luis Fernando Urquiza y Carlos Flores Alvarado.

  La ideología, por supuesto, ocupa un rutilante segundo lugar de este entramado macabro. El asunto es primordialmente estratégico y se desarrolla a través de una maraña de fundaciones, ONG y empresas de vigilancia privada que sirven como fachada para el cabal cumplimiento de las órdenes impartidas por el desventurado teniente coronel venezolano a quien Colombia se le ha convertido en una obsesión.

Vemos que Piedad Córdoba y Gustavo Petro —últimamente distanciado de su líder espiritual— no son los únicos idiotas útiles del dictador venezolano. La variopinta de majaderos que están abriéndole terreno a los nefastos planes del vecino va desde ex militantes del M-19, pasando por obsecuentes activistas del Polo Democrático para culminar, como ya se dijo, en un trío de insolentes ex militares de bajo rango.

 Todo este rollo tiene un fin inmediato: las elecciones presidenciales de 2010. Colombia es una ínsula en la que el nuevo socialismo no ha podido germinar. Pero ellos saben que todo es cuestión de paciencia y por eso han implementado la estrategia que hace décadas descubrieron los comunistas: la creación de células políticas. Hoy, en medio país existe por lo menos una de ellas. Quiera entonces que la sociedad sea consciente de la amenaza que la acecha y evite que el chavismo se propague como la peste negra que azotó a Europa en la Edad Media y que dejó millones de muertos, miseria y destrucción.

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Se cumplieron los primeros cien días de la administración de Samuel Moreno y seguimos sin que el Alcalde nos aclare cuál es el alcance de su relación con el presunto narcotraficante Carlos Alejandro Zambrano Stacey.

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