Por: Cartas de los lectores

"Ignorancia" de las leyes

Lo sucedido en Toribío (Cauca), en los llamados resguardos indígenas, por parte de los nativos contra nuestro Ejército nacional, no es otra cosa que la “ignorancia” de las leyes que rigen nuestra patria.

Esas que nos dan democracia y libertad: vimos imágenes de irrespeto total por parte de los indígenas contra la soberanía del país.

Escribí “ignorancia” entre comillas, pues pienso que los indígenas sí conocen estas leyes y, de forma voluntaria, o qué sé yo, a lo mejor forzados por la narcoguerrilla, o por el lucro que les representa el cultivar o dejar pasar por su territorio lo ilegal, se han dejado utilizar por grupos al margen de la ley hasta ponerse de su lado. Escudándose y abusando de las leyes que han logrado a su favor; leyes éstas que deberán ser puestas en estudio para que sean reformadas o derogadas.

Nuestro Ejército, hombres de bien, respetuosos de las leyes, caballeros en todos sus actos. Me pregunto, ¿hasta dónde el límite de la tolerancia? Ellos, como cualquier ciudadano, tienen derecho a su defensa como personas, más aún como militares. ¿Cómo es posible que se llegue a este estado de indefensión y estén maniatados por los códigos y las leyes de la República y que ésta los provea de los medios para salvaguardarla y que no puedan ni siquiera defenderse de las agresiones físicas y verbales de unos grupos que, equivocados, creen que son un Estado diferente al nuestro?

Josué Moreno. Bogotá.

Sobre una columna

“Turba cobarde” llamó a los indígenas el columnista Mauricio Botero, la cuota de extrema derecha en las páginas de opinión de El Espectador. A pesar de que precisamente en las mismas páginas, y casualmente en frente de la columna de Botero, apareció una justa columna del lúcido Lisandro Duque, que rotundamente descalifica la arbitraria argumentación del artículo de Botero. Considero pertinente, en calidad de ciudadano de a pie, rechazar el talante francamente reaccionario e injusto, para referirse el columnista a nuestros compatriotas indígenas. El estilo peyorativo hace afirmaciones inexactas con las cuales, al estilo uribista, los sataniza y rotundamente los vincula a los efectivos de las Farc. Sugiere el columnista de la derecha que los indígenas están comprados por la guerrilla y el narcotráfico, porque “por la plata baila el oso”. Descalifica la gestión humanitaria del juez Garzón. Magnifica la acción de los indígenas al calificarla de “sevicia”.

La última parte de su artículo demuestra que a la gente de derecha le repugna la idea de la paz, al exponer su sentencia de que “cada vez que el Estado en busca de la paz cede terreno, la paz en vez de acercarse, se aleja”.

Luis Ernesto Castañeda. Cali.

 

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