Por: Andreas Forer

"Igual no me llevo nada"

Eso fue lo que concluyó una de las víctimas el día jueves de esta semana en el incidente de identificación de las afectaciones causadas a las víctimas de "HH", previsto en la reforma a la Ley de Justicia y Paz (Ley 1592 de 2012), y que se tramita ante el Tribunal Superior de Bogotá.

Hace 16 años, dicha victima perdió a su padre y fue despojada de sus bienes por el accionar de “HH”, quien otrora era Comandante de los Bloques Elmer Cárdenas y Bananeros.

Según la víctima, tras permanecer más de 6 años en dicho proceso judicial con la expectativas de verdad y reparación, lo cierto es que al final de cuentas “no se lleva nada”. Ello es así, entre otras razones, por cuanto en la reforma mencionada se sustituyó el “incidente de reparación integral” por el “incidente de identificación de las afectaciones causadas a las víctimas”. Mientras que en el primero las víctimas podían solicitar medidas de reparación y el Tribunal podía decretarlas, en el segundo simplemente se identificarán las afectaciones y las víctimas serán remitidas a los procedimientos y organismos creados por la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011).

A todas luces, tal modificación frustra la confianza legitima de las víctimas de obtener reparación integral tras esforzarse por participar en el proceso especial de justicia y paz. Sin embargo, en esta ocasión no me detendré a criticar dicha reforma, simplemente quiero compartir con los lectores mi percepción y algunas anécdotas sobre el desarrollo de dicha diligencia.

Se contó con la participación del propio “HH” quien, mediante transmisión satelital, asistió al desarrollo de dicha audiencia. Tal incidente se inició con la lectura de una muy larga lista de víctimas con sus correspondientes números de identificación. Ante lo cual cualquier individuo se preguntaría si ¿Es necesario que tantos servidores públicos pierdan muchas horas de tiempo escuchando un listado de nombres y cédulas que pareciera interminable, o bastaría con allegar un documento que contuviera tal información?

De otra parte, si que me resultó sorprendente ver como, a lo largo de dicha audiencia, el Procurador de las Víctimas, es decir, el funcionario encargado de proteger sus derechos, se limitaba a organizar sus archivos en su lujoso computador portátil e intentar conectarse a wi-fi por intermedio de su Smartphone de última tecnología ¡Tal parece que la única oportunidad en la que el Procurador podría desempeñar un papel importante en el proceso de justicia y paz fue tristemente desperdiciada!

Mientras veía con asombro su actitud, recordaba las opiniones del Fiscal General de la Nación y del profesor Rodrigo Uprimny. Para el primero, la intervención del Ministerio Público sobra en los procesos penales dado que existen otras instituciones que son garantes de los derechos de las víctimas. Y, para el segundo, dentro del abanico de instituciones colombianas, valdría la pena preguntarnos si deberíamos mantener dicho organismo, dado que sus funciones son desarrolladas, a su vez, por otros organismos.

Y, al final, pese a las aburridas lecturas y las expresiones asombrosas de burocracia y desgaste institucional, lo cierto es que ¡Las víctimas no se llevan nada!

En Twitter: @andreasforer

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