Por: Hernán Peláez Restrepo
La columna de Peláez

Igual vale

Hasta el cansancio se puede repetir en el fútbol aquello que “jugando mal, también se puede ganar”. Eso justamente nos ocurrió con la selección ante Senegal, en el cierre de la primera fase del Mundial de Rusia. Básicamente, el comportamiento del grupo en el primer tiempo fue desesperante, varios jugadores ofrecieron un pobre rendimiento y poco aportaron.

Cuadrado no logró superar con sus movimientos a su lateral, que lo supo encimar y hostigar. Carlos Sánchez comenzó con muchas dudas y, con los minutos, fue corrigiendo su labor. Arias y Mojica estaban impedidos para subir al ataque y, por supuesto, Matheus Uribe no es volante por izquierda. Solo quedamos en plan de espera y de zozobra en la parte defensiva. Menos mal los de Senegal fueron imprecisos al momento de rematar.

Lo que sí llamó la atención fue la lesión de James. No estaba al ciento por ciento de su condición o sufrió una recaída. Allí perdemos un volante para el juego del martes. Claro que Quintero, quien había ofrecido buenos pasajes en la inicial (oasis en medio del desorden), debió sostenerse en el terreno hasta el final y se convierte en pieza clave, tanto o más que el goleador Mina.

El cambio se vislumbró para la parte complementaria. Ya jugadores como Arias, Cuadrado y el ingreso de Muriel ofrecieron otro panorama saludable para la selección que, nuevamente tuvo en Mina al jugador para acertar en el cabezazo y garantizar el paso sin depender del triunfo de Polonia que, sin querer nos daba parcialmente tiquete para los octavos de final.

Ospina estuvo muy seguro, con dos determinantes intervenciones. Cuadrado con más espacio y manejo de pelota pudo colaborar.

El mayor aporte de Arias y la presencia de Muriel, por la zona central, ayudaron mucho para aguantar la ventaja, puesto que Senegal salió con todo a pelear su punto y permitió un fútbol más suelto para Colombia.

Jugamos mal en la parte inicial, con mejoría comprobada en el segundo tiempo y el gol salvador de Mina.

Varios jugadores descendieron en sus actos de colaboración y ayuda, pero igual vale haber ganado y poder seguir adelante en el torneo, que era el objetivo principal.

Casi siempre, el técnico piensa y diseña un plan y los jugadores son los llamados a ejecutarlo. Se haya cumplido o no, Colombia ganó y sigue en el Mundial, pero hay muchas cosas que corregir y es mejor hacerlo felices por la victoria.

 

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