Por: Hernán Peláez Restrepo

Igualdad

Madrugó Tite, el seleccionador de Brasil, a dar a conocer la lista de 23 jugadores para sus próximos dos juegos amistosos, pensando desde ya en la Copa América. Por razones válidas no figuran Neymar, Marcelo y cinco futbolistas que estuvieron en Rusia 2018.

Neymar por lesión y Marcelo por bajo rendimiento técnico, y ausente además de la titular del Real Madrid. El punto, y por eso anoto lo de la igualdad, llevó a Tite a decir sencillamente que “no hay tiempo suficiente para preparación”, y en eso estarán todas las selecciones suramericanas. Cuatro días previos al compromiso, es poco tiempo, por no decir nada; el reto para los técnicos es armar sus esquemas. De paso, el poder del dinero va en contra de los sentimientos. En el fútbol de alto rango sobra el dinero y los sentimientos resultan muy flexibles. Esto para comentar que los jugadores de Suramérica en Europa serán la base de las selecciones. Ganan mucho dinero, casi todos lo merecen y es exiguo el aporte de los equipos de esta tierra.

En Brasil solo convocó Tite a dos jugadores locales, un arquero de Palmeiras, Weverton, quien será el tercero en su puesto, y un atacante de Gremio.

En nuestra selección, siguiendo el itinerario y las visitas de Carlos Queiroz a futbolistas en Europa, es de pura lógica que ocurrirá lo mismo y nadie se llamará a engaño. Pero aquí es importante hacer una parada y analizar lo que está ocurriendo. Salen técnicos como pepa de guama. Van pocas fechas y ya tres se fueron y hay unos en capilla. Los equipos, y en eso volvimos a los días lejanos, en los que Pedernera, el Charro Moreno, eran jugadores-técnicos. Cito un solo ejemplo: Carlos Giraldo, jugador hasta hace días, ahora es orientador del Bucaramanga. Fue hombre rendidor en el medio campo y de confianza de Flabio Torres, a quien justamente reemplazó. Giraldo al menos tuvo el detalle de agradecer a su maestro las enseñanzas recibidas. Sin embargo, como Giraldo, tantos otros llegan sin acreditar cursos serios de capacitación y estudio, aunque pueden resultar exitosos o simplemente apagaincendios.

Esto es culpa de los mismos directivos, quienes consideran que disimulando las malas campañas de sus cuadros con relevo de técnicos todo se soluciona.

Cabe también culpa a los mismos técnicos, quienes nunca profesionalizaron su trabajo. Desunidos y pendientes de una opción de trabajo, nada más. Si la Federación de Fútbol fuera seria, obligaría a que los aspirantes a dirección técnica acreditaran un estudio o una experiencia y no simplemente, como ocurre, visitar campos de entrenamiento de equipos grandes. Mirando se aprende, pero estudiando nacen inquietudes, preguntas y cuestionamientos.

Volviendo a las selecciones de Suramérica, todos los 10 técnicos recurrirán a jugadores con rótulo de exportados. Con esa sencilla identificación ganan puesto a quienes de pronto juegan en nuestros campos.

Igualdad, supuestamente, por lo alto.

 

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