Por: Columnista invitado

La ilusión perdida

Además del que quede de segundo, el próximo domingo habrá en el país otro gran perdedor: la deliberación democrática. Escasa en propuestas novedosas, un lenguaje propio de los estrados judiciales y el permanente recurso al engañoso espejo retrovisor o al futuro utópico, esta campaña dejó claro que los candidatos más opcionados por llegar a la Casa de Nariño dilapidaron una gran oportunidad de proponer un proyecto de país susceptible de ilusión colectiva y unidad, porque en su afán por no perder recurrieron sin pudor a la demagogia, el populismo, la simplificación y la polarización.

Así, apelaron a las pasiones más elementales del electorado: el miedo, el chantaje, pero sobre todo el desprecio hacia el contradictor. Porque eso es lo que se genera cuando se estigmatiza, cuando se criminaliza el debate político, cuando se recurre a los lugares comunes, a las verdades a medias. Como líderes públicos, Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga tenían el deber de promover una ciudadanía responsable, racional y reflexiva. Pero optaron por el atajo de transmitir un eficaz pero contraproducente mensaje: “Él es peor que yo”.

Pero la mayor irresponsabilidad de ambos fue situar a las Farc —¡otra vez!— en el centro del debate electoral. Ambos lo hicieron por conveniencia. El uno, porque el balance de su gobierno ofrecía pocos resultados para mostrar. El otro, porque con ello tocó las fibras de un pueblo que necesita un enemigo para identificarse políticamente. Así, mientras uno propuso un cheque en blanco sin límite de ceros, pues tal es su irresponsable retórica, el otro propuso una suerte de Déjà vu en el que se aplican nuevamente recetas que funcionaron en el pasado y cuyo mejor homenaje hubiera sido evitar intentar aplicarlas siempre.
Si se mira la historia reciente, se verá que en las campañas presidenciales había sido reiterativa la promesa de ‘cambio’. Lógico, pues la política es el modo civilizado de obtener transformaciones sociales. Sin embargo, esta vez casi no se habló de cambio. En vez de ello, se defendió el establishment, ya sea porque se propone un salto al vacío desde el mismo (paz total) o un retorno idílico al status quo de la primera década del siglo (seguridad democrática).

En su lógica propagandística, un candidato dijo que el fin de la guerra será el inicio de las grandes transformaciones: sólo los incautos pueden creer que el fin de las Farc significaría el inicio de una utopía. Más aún si se tiene en cuenta que después de 50 años de conflicto el país, mal que bien, sigue funcionando. El otro candidato dijo que hace cuatro años la guerra se hacía mejor: pero no se puede desconocer que una negociación les abre al Estado y a la sociedad posibilidades políticas que sólo una mal entendida ética de la convicción sabotearía.

¿Por qué los candidatos y sus equipos no se tomaron el trabajo de ilusionarnos con una propuesta que esbozara un futuro posible en el que Colombia diera un paso adelante en tantos frentes que lo reclaman? ¿Por qué seguimos enfrascados en discutir cada cuatro años qué vamos a hacer esta vez con la guerrilla? ¿No dice mucho de nuestra deliberación democrática que tantos ciudadanos y formadores de opinión decidan su voto con base en el mal menor?
No se puede pretender que la discusión pública sea como un seminario de filosofía política. Así lo han advertido, entre otros, Ronald Dworkin y Michael Walzer. Es cierto. El problema es que por cuenta de la irresponsabilidad de la clase política que pretende seguir gobernando nuestra deliberación democrática terminó convertida en algo parecido a una agria disputa de un reality de televisión. Con el agravante de que el motivo de la disputa parecen unos chismes.

Votar en blanco es una forma serena y razonable de protestar contra quienes esta vez embolataron nuestra ilusión. Tenemos derecho a expresar nuestro desencanto y a no calcular quién lo hará menos mal. La buena ciudadanía supone votar con esperanza, no con cinismo.

 

Iván Garzón Vallejo.

* Profesor Universidad de La Sabana
@IGarzonVallejo

 

 

 

 

 

 

 

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