Por: Beatriz Vanegas Athías

Imbecilidad e indolencia

Afirma Rafael Gallo, actual alcalde de El Carmen de Bolívar, quien acaba de sobrevivir de manera holgada a una avanzada de revocatoria de su mandato municipal por parte de los sectores tradicionalmente corruptos, que en su casa le enseñaron que, si iba a ser bandido, mejor se comprara de una vez una dotación bélica, en lugar de meterse a político. No se compró el armamento, claro, y hoy es el alcalde de El Carmen de Bolívar, corazón de los Montes de María, región a la cual la guerra entre el Estado, los paramilitares y la guerrilla le arrebató el orgullo de ser el idílico pueblo descrito por Lucho Bermúdez en su delicioso porro: “Carmen, querida tierra de amores / hay luz y ensueño bajo tu suelo…”.

Llegó la guerra y clausuró la conversa a orilla de las puertas. Llegó la guerra y sembró la discordia entre los que fueron desde siempre más que vecinos. Un día se metía la guerrilla y a los siguientes los paramilitares o paracos masacraban a veredas enteras. Épocas tórridas no por el calor de siempre, sino porque volvió a la gente mala, como dicen allá, caldeó los temperamentos pues el objetivo era sobrevivir al día y para ello no importaba sembrar deslealtades incluso entre los coterráneos con los que se había compartido la infancia. Llegó la guerra y el mochuelo de Adolfo Pacheco dejó de cantar con seguridad ahuyentado por el plomo y el miedo.

Desde hace varios años, justamente en medio del dolor de los muertos diarios, nace el Colectivo de Comunicaciones Montes de María, liderado por Soraya Bayuelo, Beatriz Ochoa, Rafael Gallo (actual alcalde), entre otros. Los impulsa la necesidad de nombrar lo que pasaba como creación para no morir de miedo. Desde esa época intentaron hacer cultura ciudadana. Afirma el maestro Julio César Bermúdez en reportaje a Soraya Bayuelo para Espiral, revista de docencia e investigación, de la Universidad Santo Tomás, seccional Bucaramanga: “El lema era que a través de la comunicación se formaran sujetos políticos transformadores, se empoderaba a la comunidad a pesar de las circunstancias de violencia, a partir de actividades donde se divulgaban los derechos y deberes ciudadanos, organizaban ejercicios de educación electoral para tener personas con criterio, que no se dejen doblegar al momento de las elecciones, que participen en democracia y que no vendan su voto como es costumbre”.

Allí se gestaba el Movimiento Político MAIZ que llevó a la Alcaldía a Rafael Gallo y que ha dirigido a la comunidad carmera desde un mandato alternativo que el domingo 9 quisieron revocar los políticos tradicionales. No pudo ser porque el pueblo reafirmó al alcalde no saliendo a votar. Sin embargo, afirma el alcalde que se la ha jugado por la paz, la educación y la salud con un saneamiento de las finanzas tradicionalmente desfalcadas del municipio, que las culpables de estas avanzadas lideradas por sectores de la política del tamal y los 50.000 pesos por voto son dos grandes secuelas de la guerra.

El Carmen y sus municipios se están levantando de la hora oscura, pero quedaron en infinidad de sus moradores dos actitudes propias de los hacedores de la guerra: la imbecilidad, es decir, esa carencia o escasez de inteligencia y buen criterio de la que habla el diccionario. Y la peor de todas, la consecuencia de ser imbécil: la indolencia o incapacidad de conmoverse o sentirse afectado por algo o alguien. Esos son los retos no sólo para los carmeros, sino para los colombianos todos.

 

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