Por: Aura Lucía Mera

Inaceptable

Me acabo de enterar de que la antigua Fundación Pida Ayuda, actualmente CreSer, institución sin ánimo de lucro fundada hace más de 20 años por Simon Meckler y el doctor Miguel Bettin, psicólogo especializado en el tratamiento y la recuperación de adictos al alcohol y sustancias psicoactivas, tuvo que cerrar sus puertas por culpa de Cafesalud, que jamás pagó lo que le correspondía.

La institución más seria que tuvo Colombia. Siguiendo el método Hazelden, el tratamiento que tiene los más altos índices de rehabilitados en el mundo entero, fruto de investigaciones profundas sobre las características de esta enfermedad primaria que lleva inexorablemente al que la padece a la muerte prematura e indigna, a la cárcel o a los manicomios, y que por ignorancia y estigmas se considera como vicio o degeneración.

Doy fe de la seriedad y el profesionalismo de esta institución porque fui paciente y me interné en ella hace muchísimos años, cuando entendí que la vida se me había salido de las manos y se había convertido en algo ingobernable. Gracias al doctor Bettin y su equipo terapéutico pude retomar la vida sin alcohol ni otras sustancias, recuperar mi familia y entender que podía ser feliz.

Cuando las EPS aceptaron cubrir esta enfermedad, la fundación, antes de carácter privado, pudo recibir pacientes subsidiados. Ya la adicción había sido reconocida como problema de salud. Una oportunidad para cientos de jóvenes, mujeres y hombres condenados al infernal mundo de la adicción sin posible futuro.

Cafesalud tiene toda la responsabilidad de haber llevado a la quiebra esta fundación. La obligó a cerrar sus puertas. El caserón donde funcionaba está vacío, el equipo terapéutico, disperso y la esperanza de enfermos de encontrar una institución profesional para rehabilitarse se esfumó.

Ahora Cafesalud no existe. Me imagino que nadie responderá por este crimen, porque considero un crimen negar este servicio básico de salud, y se lavarán las manos, como lo hicieron Saludcoop, Caprecom y tantas EPS que se convirtieron en un nido de ratas corruptas, sin que jamás sus directivos hayan sido sancionados. Cambian de nombre, pero siguen con las mismas mentiras y las mismas mañas. La “misma lavativa con distinto bitoque”.

Hace más o menos un año visité CreSer. Me sorprendió ver la cantidad de adolescentes internos. Consumidos por el consumo. Con historiales tristes y desgarradores. Cada vez más, en Colombia, el consumo se inicia en la preadolescencia y con sustancias más letales que el alcohol, la cocaína o el mismo bazuco. Estamos perdiendo una generación entera. No son los habitantes de la calle que llegaron ya a su fin... son nuestros universitarios, los próximos líderes.

Qué vergüenza, Cafesalud, ahora Medimás. Tienen la obligación de pagar lo que deben o se han robado para que CreSer pueda abrir sus puertas otra vez. Doctor Bettin: gracias a usted y su equipo terapéutico se han salvado cientos y cientos de vidas. Luche por los adictos de Colombia. No permita que la corrupción mate la esperanza de vida de los que piden ayuda para salir del infierno. ¿Quién responde?

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