Educación y cultura en tiempos digitales

hace 14 mins
Por: Dora Glottman

Incertidumbre

April Shumard terminaba de pintarle las uñas de la mano derecha a una de sus clientas en el salón de belleza en el que trabaja en Fayetteville, Carolina del Norte, cuando a su celular entró un mensaje de texto. La manicurista y madre de cinco hijos terminó sin afán su tarea -brillo y secado incluidos- antes de revisar su teléfono. “Me voy”, decía el mensaje. Lo enviaba su esposo Glen, un paracaidista de la 82ª División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos. Al mejor estilo militar, con pocas palabras y al punto, su pareja añadió: “Viajo hoy mismo a Kuwait”.

Shumard no había siquiera contestado el mensaje cuando su teléfono volvió a sonar. Amigas, vecinas y extrañas organizaban una red de apoyo para ayudar con los niños, la comida y lo que hiciera falta a las parejas de los 700 militares, hombres y mujeres, que en cuestión de horas partirían hacia Oriente Medio. En menos de lo que tardan en secar unas uñas recién pintadas, la comunidad a la que pertenece la manicurista entró en “modo guerra”, mientras ella se preguntaba si este era el llamado por el que su pareja daría la vida orgulloso. O si se trataba, más bien, de un arrebato irresponsable de Donald Trump que podría salirle a ella muy caro.

“Cuando el presidente levanta el teléfono en la Casa Blanca, timbra el de Fort Bragg”, así explica el vocero de la base militar más grande del mundo la orden de desplegarse que recibieron horas después de que el mandatario estadounidense autorizara dar de baja al general iraní Qassem Soleimani durante un operativo en Irak. La división a la que pertenece el esposo de April tiene como apodo “el 9-11 de América”, es decir, son los primeros que atienden el llamado urgente del comandante en jefe de turno, esta vez Donald Trump. La División de Infantería de Paracaidistas existe desde 1917. “Pelearon durante la Primera Guerra Mundial en Reino Unido y Francia, y están entrenados para estar dispuestos a viajar con solo dos horas de aviso y para luchar sin cuestionar”.

Pero ese no es el caso de April. Ella sí se permite dudar. La mujer de 42 años, como otras tantas, quedó sola de un día para otro, a cargo de cinco niños y sin saber de su marido, pues por precaución a los paracaidistas les quitan los celulares que puedan delatar su ubicación. Para las familias de los más de 50.000 militares en Fort Bragg y la ciudad más cercana, Fayetteville, la política es más que un asunto noticioso para comentar, es lo que define su logística doméstica y familiar.

Me pongo en los zapatos de April, como mamá y ama de casa, y siento su incertidumbre. Con su esposo a casi 11.000 kilómetros de distancia y otros 3.500 militares rumbo a esa misma dirección, April no está segura de que la orden de Trump sea sensata. ¿Acaso era Soleimani un peligro tan serio que justificaba correr el riesgo que matarlo implicaba? ¿O será esto una cortina de humo del mandatario para opacar su juicio de destitución en el Senado? ¿O un pulso de poder con el Congreso al que no notificó de su decisión? ¿O busca Trump la excusa de una guerra para hacerse reelegir? ¿Y qué tal que sea todo mentira? Como dice Susan Rice, exembajadora de Estados Unidos ante la ONU y consejera de seguridad nacional de Barack Obama: “Desafortunadamente es difícil confiar en una administración que miente a diario”. Tal vez la teoría más dramática es la del senador demócrata Chris Murphy, quien cree que llegó el momento que muchos temían: el día en que un hombre emocionalmente inestable daría órdenes desde la Casa Blanca.

April sabe mucho de niños y poco de política, pero no importa, las imágenes en la televisión le envían un mensaje claro. Millones salieron a las calles de Teherán a despedir al general Soleimani y a jurar venganza contra Estados Unidos y contra el ejército en el que sirve el hombre que ama. Mientras en Irán el patriotismo está en auge, las imágenes que llegan desde Washington son las de un país dividido y enfrentado. Una situación que solo agrava la incertidumbre de una mujer que no está segura de si su patria corre un peligro real o si su marido está más bien arriesgando su vida por cuenta de una jugada irresponsable de un político desesperado.

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2020-01-11T00:00:03-05:00

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