Por: Santiago Rojas

Incertidumbres

Desde hace una década el sector exportador ha sido responsable de buena parte del crecimiento económico y de la generación de empleo de calidad.

Hoy dicho sector está rodeado de una serie de incertidumbres que afecta la toma de decisiones empresariales en el corto y mediano plazos.

El dólar. La revaluación sin duda alguna está golpeando muy duro a los exportadores. Las consecuencias ya se sienten, aunque por el rezago en las cifras oficiales sólo se conocerán en los próximos meses. Aunque se espera una recuperación de la economía de Estados Unidos en el segundo semestre que permita que el dólar comience a ganar valor, por ahora, el Gobierno colombiano deberá profundizar el ajuste fiscal si no quiere ver el cierre de varias empresas exportadores.

Estados Unidos. Una caída en el consumo en Estados Unidos puede afectar la demanda de productos nacionales. Además, el Tratado de Libre Comercio sigue en el limbo. Afortunadamente una miniventana de oportunidad se puede presentar en noviembre.

Es probable que Barack Obama permita a los congresistas de su partido que voten el TLC y éste pueda ser aprobado este año. De esa manera, si llega a ser Presidente, se quita el problema de tener que cumplir la promesa de campaña en contra de los acuerdos de libre comercio, y quedar muy mal con sus aliados.

Venezuela. El comercio con Venezuela va muy bien; demasiado bien. Colombia está exportando más de cinco mil millones de dólares. Hasta ahora el comercio les ha hecho el quite a los líos políticos, pero nadie apuesta por la tranquilidad en el mediano plazo de las relaciones bilaterales.

Se podría pensar que ciertos productos, como los alimentos, no deberían tener problema, pues Hugo Chávez los necesita y no los puede sustituir tan fácilmente. Pero el comercio de otros bienes se podría afectar por alguna rabieta del vecino. Y las empresas que más sufrirían serían las pequeñas y medianas (Pymes) en sectores como las confecciones y el calzado.

El petróleo. El precio del petróleo está por las nubes y no se sabe para dónde va. Si bien es difícil que llegue a los doscientos dólares, ya está lo suficientemente alto para poner en aprietos a la economía mundial y para presionar un aumento en el transporte y en varios insumos.

Muy complejo el panorama para las exportaciones colombianas. Y a pesar de todas estas incertidumbres  continúan creciendo, aunque en valor y no en volumen. Me quito el sombrero.

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