Por: Santiago Gamboa

Incredulidad

Es lo menos que puede uno sentir, incredulidad, al ver ese extraño tarjetón del “cartel de los más buscados” que, según el Gobierno y la Policía, son responsables de asesinar a los exguerrilleros de las Farc. Es extraño porque en ese afiche se introduce una curiosa nomenclatura que llama increíblemente a la confusión. Según esta, el mayor asesino de exguerrilleros de las Farc sería el Eln, algo que el propio partido FARC ya desmintió a través del senador Antonio Lozada. Y no digo que no pueda ser cierto, pero sí es muy extraño que hoy, en enero del 2020, tengamos por primera vez noticia de eso. ¿Se nos dijo alguna vez, en el 2019 o en el 2018, que quien estaba matando exguerrilleros amnistiados de las Farc era el Eln? No que yo recuerde. Habría sido un escándalo más para esa guerrilla enloquecida y violenta, y se habría sumado a su enorme desprestigio.

Luego está esa misteriosa nomenclatura, GAO-r, que diluye a paramilitares y disidencias de las Farc en una misma salsa, y que según el gobierno quiere decir “Grupo Armado Organizado-residual”. Según esto, el Clan del Golfo o las Autodefensas Gaitanistas, los Pelusos, los Pachenca y otros, serían iguales a las disidencias de las Farc, lo que hace que todo sea supremamente confuso para la gente común y corriente, que ya no va a saber si los asesinos fueron disidentes o paramilitares. De hecho, lo que entiende el ciudadano de a pie al primer golpe de vista con ese ambiguo tarjetón es que “los guerrilleros se están matando entre ellos”, algo que se ha dicho demasiadas veces a lo largo de la historia del país.

Pero hay más. Según el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, están también los GAO, sin la “r”, que quiere decir Grupo Armado Organizado (no residual), sigla que incluiría al Eln. Y ahí la pregunta se impone: ¿Por qué en el afiche de la Policía el Eln aparece como Eln y no como GAO sin “r”, mientras que, por ejemplo, el Clan del Golfo o los Pelusos sí aparecen bajo la denominación GAO-r? ¿Conviene a alguien esta confusión de términos y siglas que parece disimular la responsabilidad paramilitar? El Gobierno cambia los nombres de las cosas para que todo suene más técnico, pero confunde y es equívoco; es como eso de “alto consejero de la Paz con Legalidad”, como si antes la Consejería de Paz fuera ilegal. Ni hablar, en el terreno económico, de lo que Duque y los suyos entienden por “clase media”.

Pero ante esta ensalada de términos y nuevas palabras, lo esencial sigue ahí: ¿Cómo creerle a un gobierno que hace menos de un mes nos dijo que las protestas estaban dirigidas por el Foro de São Paulo, con el patrocinio de Rusia? ¿Cómo creerle a un gobierno que, en el caso de Dímar Torres, nos dijo que había muerto en un “forcejeo”, cuando el cuerpo fue abaleado por la espalda? ¿Cómo creerle a quienes dijeron que los inmigrantes venezolanos eran agentes de Maduro? ¿Se le puede dar crédito a un gobierno así, sin pruebas de nada, cuando toda Colombia sabe que el CD fue el que introdujo al país las fake news y la posverdad, con ocasión del plebiscito de 2016? Por eso debemos más que nunca estar vigilantes e interrogar cada palabra, cada sigla, pues el uso del lenguaje que este Gobierno utiliza para describir la realidad es cada día más sospechoso.

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2020-01-11T00:00:29-05:00

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2020-01-11T00:30:01-05:00

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