Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Índice de Eficiencia Ambiental

Hace 36 años se reúne en Davos (Suiza) el Foro Económico Mundial. En enero de 2008 asistieron más de 2.000 líderes empresariales y políticos de todo el mundo, incluidos representantes de las principales empresas multinacionales.

El Foro se ha convertido en un importante espacio de discusión e identificación de tendencias a nivel mundial en temas económicos, políticos, sociales y culturales. No es un lugar de toma de decisiones políticas como pueden ser las reuniones de Naciones Unidas, pero los temas allí discutidos trascienden, dado que participan muchos de los que toman decisiones a nivel global.

Este año, y por primera vez, uno de los temas centrales fue el medio ambiente. Como insumo para las discusiones se presentó un informe elaborado por expertos de las Universidades de Yale y Columbia, que presenta la evolución en el Índice de Eficiencia Medioambiental (EPI en ingles) de 149 países, de acuerdo con 25 indicadores basados en 6 criterios: salud medioambiental, polución del aire, recursos de agua, biodiversidad y hábitat, recursos naturales productivos y cambio climático. El EPI supone una medida cuantitativa de los resultados de la gestión ambiental en cada país. Colombia ocupó el noveno lugar en el mundo y el segundo en América, después de Costa Rica.

El EPI se basa en un trabajo estadístico riguroso, y aunque los datos no son homogéneos para todos los países, se elabora para aquellos países donde el nivel de información disponible permite adelantar un análisis comparativo confiable. Si bien se acepta que hay imprecisiones, no se debe menospreciar el resultado del estudio. Para Colombia es importante su ubicación en el EPI, y puede apoyarse en él, para negociaciones internacionales donde las decisiones de asignación de recursos se hacen mediante análisis comparativos de gestión institucional e importancia ambiental.

Una de las principales deficiencias, según los autores del EPI, es la información disponible para la construcción del índice de calidad del aire,  para lo cual se están usando métodos estadísticos de aproximación que limitan el grado de confianza. Para medir la calidad del aire, no sólo influye qué variables se usan, sino también la época y frecuencia de medición. El estudio señala que variables como presencia de plomo, partículas finas en suspensión y partículas orgánicas, no fueron consideradas pues no existen mediciones con la frecuencia y calidad suficientes como para incluirlas en un análisis comparativo global. Para el 2008 sólo incluyeron medidas regionales de ozono y dióxido de azufre para evaluar la polución del aire. Es clara la necesidad de mayores  esfuerzos nacionales e internacionales para mejorar estas mediciones. Se espera que en un futuro muy próximo, la información satelital puede suplir las deficiencias de las medidas en sitio para la contaminación atmosférica.

El estudio es fuerte en índices de biodiversidad, ecosistemas naturales, pesca y cambio climático e invita a los países a realizar esfuerzos para medir la exposición a químicos tóxicos, niveles de plomo en la sangre, calidad del aire, degradación de suelos, emisiones sectoriales de gases efecto invernadero, aplicación de pesticidas, efectividad en la protección y manejo de áreas protegidas. Las deficiencias mencionadas explican que ciertos datos que contribuyen a la elaboración del EPI son sólo aproximaciones y se espera su ajuste en un futuro próximo. Así como nos sorprendió el noveno lugar, no nos debe sorprender si a medida que se mejora la base de datos, se ajusta la ubicación, pero por ahora, estadísticamente estamos de novenos.

El EPI para Colombia es 88,3 sobre 100, mientras para países de ingreso similar es 76,8 y para los de la región es de 78,4. En salud ambiental tenemos 91,4 y en vitalidad ecosistémica 85,2. Si bien los promedios son promedios y el modelo asegura que son confiables, si miramos los índices por sectores, algunos requieren ajustes. En polución de aire tenemos 90,6  sobre 100, estimación que sin duda es muy alta, si atendemos a la información disponible para las principales ciudades colombianas y dados los nocivos efectos que hoy genera la contaminación sobre la salud en Colombia. En fin, esperamos que para cuando el monitoreo global sobre contaminación atmosférica mejore, la calidad del aire en nuestras ciudades también esté mejor y así logremos mantener el lugar privilegiado que hoy ocupamos en el EPI.

 * Especialista en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Sus puntos de vista  no representan ni pueden atribuirse a esa entidad.

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2008-02-21T19:20:21-05:00

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