Por: Jaime Arocha

Infidelidad y DRE

TERMINÓ LA SEMANA DEL 11 DE ABRIL con la exhortación de Luis Carlos Restrepo a defender el uribismo, debido a que el presidente Santos dizque traicionó el legado que lo llevó a la presidencia.

Esa postura riñe con el acuerdo logrado con el presidente Obama para acelerar la aprobación del TLC. El Proceso de Comunidades Negras reconoce que ese pacto beneficia a los trabajadores, pero objeta el que excluya las garantías por las cuales esa organización y Afrodes han cabildeado ante los senadores demócratas de Washington para que el tratado no derive en saqueo de territorios indígenas y afrocolombianos por las riquezas minerales y biogenéticas que albergan, ni que exacerbe las violaciones de los derechos de ambos pueblos, parte de cuyos adalides han sido perseguidos y asesinados a lo largo de 20 años de movimientos étnicos pacíficos enmarcados por la reforma constitucional de 1991.

A esa deslealtad también la negaría el reinicio de las fumigaciones en el territorio del consejo comunitario de San Francisco, municipio de Guapi, comunidad que además se declara neutral con respecto a los enfrentamientos entre fuerza pública y guerrillas ocurridos a principios del mes. Debido a esta coyuntura, desde su residencia en los Estados Unidos, el médico colombiano Jaime Gómez le vuelve a llamarles la atención a la Corte Constitucional y a las facultades de derecho para que examinen el artículo 87 de la Constitución nacional y deduzcan cómo esas aspersiones corresponderían a una guerra bio-química que durante los últimos 25 años cada presidente de la república habría librado, no obstante aquellos bebés que nacen con malformaciones como la espina bífida, luego de que sus madres queden expuestas a las fumigaciones durante el embarazo.

La posible infidelidad sí podría consistir en el programa Desarrollo Rural Equitativo para campesinos productores de alimentos mediante créditos cuyos costos disminuyen con el tamaño de la parcela a ser beneficiada. El acceso de los capitalistas dependerá de las asociaciones que formen con las economías pequeñas, dentro de un esquema que, según el Ministro de Agricultura, busca blindajes contra los efectos negativos del TLC. El resarcimiento de los propietarios colectivos de Curvaradó y Jigaumiandó figura dentro de unas prioridades de cuya supervisión se harán cargo las Facultades de Agronomía e Ingeniería de la Universidad Nacional. Están por verse las reparaciones humanas y ambientales por un proceso que comenzó en 1997 con la entrega de títulos que incluían selvas frondosas, cuya sostenibilidad dependería del carácter colectivo de la propiedad que no pudo ejercerse porque, desterrados a la fuerza, los dueños originales tuvieron que buscar refugio en lugares tan absurdos como el estadio de Turbo. Pronto comenzó el desmonte de esas selvas para sembrar palmas aceiteras, construir canales para irrigarlas, y caminos para transportar su futura producción. Hoy, quienes han retornado hallan un paisaje de montículos estériles que sepultan las palmas que murieron por la pudrición de sus cogollos. Esta enfermedad también afectó a los mismos cultivos del río Mira, que como otros escenarios de titulación colectiva y destierro ojalá pronto sea incorporado al mismo programa.

 

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