Por: Cartas de los lectores

Infierno en la torre

La noticia más comentada por prensa, radio y televisión ha sido el desplome del complejo urbanístico Space de la ciudad de Medellín y tiene consecuencias graves que van más allá de la pérdida de vidas humanas, y lo más trágico de todo por su sentido de irrecuperable.

En esta tragedia, cuyo escenario es un exclusivo sector residencial, confluyen una serie de cuestionamientos, ya no sólo a los empresarios protagonistas de este doloroso episodio, sino a otros actores sociales que van desde el sector de la construcción, pasando por las curadurías y la formación universitaria. Cada uno de estos aspectos necesita, eso sí, un profundo análisis por la complejidad de las implicaciones. Es como una cadena infinita, pero que en algún lugar hay que romperla para que los sucesos no se vuelvan costumbre… como las masacres.

Me recuerda una vieja película, Infierno en la torre, que en su momento causó furor, según los expertos, por la calidad de los actores, que si mal no recuerdo la protagonizaba entre otros el gran Paul Newman, y también por toda la espectacularidad cinematográfica. Pero además de este par de cualidades que le valieron no sé cuántos Óscar, la parte de filigrana de la película y la menos comentada era el mensaje ético que se enviaba al mundo. En una obra de esa categoría debía ir lo mejor de lo mejor en materiales y redes… creo que ese era el asunto de fondo. Cuando se encendieron todas las luces, para darle mayor fulgor al acontecimiento de la inauguración, el sistema eléctrico colapsó. Es decir, les pasó algo similar que al Titanic. No se calculó que en un momento dado, si prendía todo, los materiales utilizados —por la calidad— no lo aguantarían y, efectivamente, se produjo el incendio. El final no lo recuerdo bien, pero sí tengo presentes las discusiones técnicas y cada quien quería eludir responsabilidades.

Si esto sucede en una ciudad como Medellín y en un sector tan exclusivo, qué no podría pasar en las torres de interés social del resto de ciudades colombianas. ¡Cuánta responsabilidad en muchos frentes! Y cuando todos tienen la culpa, nadie tiene la culpa, eso es lo que va a pasar ahora y todos saldrán a pedir perdón. Si de verdad quiere repararse a los afectados, que se demuestre con hechos efectivos para que la lección sea completa. Y sobre el tema de la formación, las facultades de ingeniería tienen la palabra.

Ana María Córdoba Barahona

 Bogotá.

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