Por: Juana Téllez

Inflación de abril y política monetaria

El recién publicado dato de inflación para el mes de abril fue menor al registrado en marzo y, a pesar de que estuvo ligeramente por encima de nuestras expectativas, creemos que muestra un ajuste en la dirección correcta. Con este resultado, la inflación ya acumula nueve meses consecutivos desacelerándose y seguirá haciéndolo hasta mediados de año. Estamos hablando de una inflación total en abril de 4,7 % anual frente a los máximos que experimentamos en julio del año pasado de 9 %. Los alimentos siguen mostrando ajustes en la dirección correcta gracias al incremento de la oferta agrícola. En abril, la inflación de alimentos se ubicó en 2,5 % anual frente al 3,6 % de marzo. Otra buena noticia es que la inflación del grupo no transable, que se había acelerado continuamente desde diciembre pasado, descendió a 5,2 % anual en abril desde el 5,3 % de marzo explicada por la desaceleración de la inflación de arriendos, cerca del 20 % de la canasta del IPC.

El dato de abril muestra un aumento en la inflación básica (sin alimentos), aunque otras medidas de inflación subyacente, como la que excluye los regulados y los alimentos, descendieron. El incremento en la básica se dio por el aumento de algunos productos y servicios regulados (alzas en las tarifas de transporte, principalmente en Bogotá, en los servicios de energía y agua y en el precio de la gasolina). El aumento de esta medida de inflación básica prende alarmas sobre el comportamiento futuro de la inflación, pero parecería que es un efecto de una vez en el tema de transporte y de revisión en el tema de las tarifas de servicios públicos. No parecería que el incremento refleje presiones de demanda, lo que ayudaría al Banco de la República a mantener una senda de reducciones de tasas. Hacia adelante esperamos que la inflación, tanto la total como la básica, descienda ayudada principalmente por correcciones adicionales en el precio de los alimentos y de los productos transables y por la debilidad que está mostrando el consumo. En este contexto, la inflación debería terminar el año en una tasa cercana al 4,1 % y la tasa de intervención cerca del 5,5 %.

* Economista jefe del BBVA [email protected]

 

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