“Influencers”: los profesores

Noticias destacadas de Opinión

No sabemos si el mundo va a cambiar después de superar este momento tan bizarro, angustiante y retador. Lo que sí vamos entendiendo es que la vida a la que estábamos acostumbrados tuvo una disrupción inesperada y todos estamos impactados. Sin duda será difícil, pero si hay algo que caracteriza a los seres humanos es su capacidad de resiliencia; como humanidad sobreviviremos, y para lograr sobrellevar la situación cada cual deberá encontrar la mejor forma de no perder la calma y sentir que de alguna manera contribuye.

La manera como socializamos, como interactuamos, como trabajamos, como compartimos con los seres más cercanos se ha trastornado. Sufrimos todos; los privilegiados, porque nos encontramos encerrados, teniendo que hacer todo lo anterior de manera virtual y en algunos casos conviviendo con la familia con mucha más intensidad. Y ni se diga de las poblaciones en condición de vulnerabilidad, que ven amenazada su supervivencia al no poder salir a conseguir el sustento para el diario vivir o no tener en dónde quedarse para resguardarse del virus. Adicionalmente, los servicios sociales prioritarios experimentan su máxima prueba; el obvio, el sector salud, está presionado sin límite en todos los rincones del planeta, evidenciando las diferencias entre los servicios buenos y los precarios. Y el otro, que no se menciona tanto, pero que también está siendo fuertemente retado: el sector educativo.

Ni la educación superior, ni la básica y media, ni la primera infancia salieron ilesas. Todas, de la noche a la mañana, tuvieron que reinventarse. Evidentemente los desafíos de cada nivel son diferentes, pero ninguno es fácil. El tema técnico es el primer reto: que la conectividad funcione y que existan suficientes medios en cada hogar para que todos puedan realizar sus actividades. El segundo, el más importante, es por el que han tenido que pasar los profesores. De un momento a otro, sus clases y actividades deben desarrollarse virtualmente.

Las instituciones de educación superior estaban un poco más preparadas para este momento, aunque pasar de esquemas presenciales y semipresenciales a virtuales al cien por ciento no es para nada sencillo. En los niveles de básica y media es en donde más se evidencian las desigualdades. Las instituciones privadas de élite, con dificultades y con mucha presión sobre los profesores, se han ido ajustando, mientras las públicas, excepto algunas, han tenido que dejar así, lo que traerá consecuencias notables para los niños en su proceso educativo. Por último, para la primera infancia es un momento sin precedentes. La virtualidad es un desafío inimaginable, porque justamente lo que se busca en esa etapa de la vida es la interacción, la experimentación vivencial, el movimiento y el desarrollo de habilidades emocionales y sociales.

Ahora, cuando nos acomodamos a una rutina diferente, mientras los niños y jóvenes se encuentran encerrados con muy poca movilidad y pegados a la pantalla de la que durante años se les pidió que se alejaran, los verdaderos influencers son los profesores. Ellos asumieron este reto sin descanso, con compromiso y mucha imaginación. Cuando como padres terminemos de darnos cuenta de este esfuerzo y de entender que, sin ellos, en casa se hubiera enloquecido más de uno, también saldremos a aplaudirlos. Ahora, más que siempre, ¡muchas gracias, maestros!

Comparte en redes: