Gobierno anuncia 200.00 subsidios de vivienda entre 2020 y 2022

hace 8 horas
Por: Mauricio Botero Caicedo

Infraestructura, productividad y poder adquisitivo

Según lo reportado por el DANE, hoy una persona cuyo ingreso mensual sea el salario mínimo puede comprar, descontada la inflación, casi un 28 % más de lo que podía gastar un trabajador 20 años atrás, si se tiene en cuenta el crecimiento real de ese salario. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) confirma que el poder de compra del salario mínimo que devengan millones de colombianos ha venido creciendo levemente por encima de lo que lo ha hecho la productividad de toda la fuerza laboral del país.

Un reciente artículo del diario El Tiempo señala que “la mayor capacidad de compra del salario mínimo en el país ha venido soportada con un avance en la productividad de los trabajadores, uno de los factores claves en la fijación de salario mínimo en Colombia, junto con variables como la inflación causada, la inflación esperada y el comportamiento de la economía. Y si bien el incremento del 6 % de dicho salario, que regirá a partir del 1º de enero del 2020, lo terminó fijando el Gobierno, las negociaciones entre empresarios y representantes de los trabajadores se hicieron sobre la base de un crecimiento de la productividad laboral del 0,21 %, solo que no hubo acuerdo, porque mientras los primeros ofrecieron un alza del 5,88 %, los segundos se anclaron en 8,1 %”. Adicionalmente, el 2019 cerró el año con una nota positiva: José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, dijo que la productividad laboral por trabajador en Colombia era de $8,83 millones. “Es la más alta en los últimos cuatro años y hay un crecimiento del 2,1 % en el primer trimestre”.

Colombia tiene en muchos campos —muy concretamente en el caso de la infraestructura vial secundaria y terciaria— enormes rezagos. La infraestructura, pilar fundamental de una sociedad moderna y pujante, guarda estrecha correlación con la productividad. Para el Banco Interamericano de Desarrollo, “su adecuada dotación y administración posibilita el desarrollo económico, genera crecimiento, aumenta la competitividad y la productividad. La infraestructura ayuda a la cohesión territorial, mejora la calidad de vida y la inclusión social”. Como ejemplo del aumento de productividad, en Colombia una disminución del 10 % en los costos de transporte aumentaría las exportaciones en un 7 %. Y si la infraestructura guarda estrecha relación con la productividad, como lo han demostrado varios estudios, para aumentar de manera importante la capacidad de compra del salario mínimo es necesario que el Gobierno siga invirtiendo importantes recursos en infraestructura.

La propuesta del autodenominado Comité Nacional del Paro de que el país gaste $15 billones en readquirir acciones de Ecopetrol en manos del público es insensata. Por el contrario, lo que el Gobierno debe hacer es vender sus acciones en esta empresa e invertir dichos recursos en infraestructura. Y las debe vender por dos razones principales: la primera es que la rentabilidad social y económica de utilizar dichos recursos en infraestructura —y por ende en productividad— es mucho más alta, y la segunda es que el petróleo (como el carbón) no tiene futuro. Prestigiosas instituciones como McKinsey pronostican que a principios de la década de los 30 la demanda de crudo va a empezar a declinar de forma acelerada y, una vez los mercados asimilen este hecho, en pocos años los precios de las acciones en las petroleras también se van a derrumbar.

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2020-01-05T00:00:15-05:00

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