Por: José Fernando Isaza

Injusticia

La injusta, pero hasta hoy legal, sanción a Petro por parte del procurador, recuerda el aterrador cuadro de Goya “Saturno devorando a su hijo”: le ha consumido la cabeza, muestra un cuello ensangrentado y al cuerpo le cuelga un brazo desgarrado.

Petro, elector del procurador, no desconocía sus ideas ultraconservadoras y su rechazo al estado laico; la quema de libros, en su juventud, no era un episodio anecdótico. El voto sí tuvo algunas consecuencias, como el nombramiento de Bravo en la Procuraduría, quien luego fue gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá; Ordóñez puede ser injusto, pero no totalmente desagradecido.

Debe reconocerse que, ante otras injusticias como la sanción al exalcalde de Medellín Alonso Salazar por haber denunciado el apoyo de los paras a un candidato, la sociedad no reaccionó con la firmeza que lo hace ahora.

En la Constitución del 91 algunos de los constituyentes aplicaron la teoría de John Rawls: “El velo de la ignorancia”; como el M-19 sabía que iba a transitar por los caminos de la oposición fue cuidadoso en tratar de consolidar normas garantistas y ordenar un estatuto de la oposición; este último no se ha desarrollado. Según Rawls, los mejores acuerdos son aquellos que escogen la justicia sin que quienes los suscriben sepan cual va ser la posición que ocuparan en la sociedad.

El poder casi absoluto del procurador está consignado en la Constitución; uno de sus copresidentes fue A. Navarro. Las facultades sancionatorias por vía administrativa no se compadecen con la separación de poderes, ni con el respeto al derecho de los electores. El espectáculo de un procurador con vocación política que puede inhabilitar a sus posibles contendores, con razón, ha hecho que suene alarmas en los organismos internacionales.

Aun si Petro no es un modelo de capacidad administrativa, sí ha demostrado que es un buen parlamentario y en ese campo son muchas sus buenas ejecuciones, por ejemplo, en la denuncia de los carteles de la contratación y del poder de los paramilitares. Inhabilitarlo, para que luego de ejercer la alcaldía no pueda volver a ser un eficaz parlamentario es injusto, aunque pueda ser legal.

Norberto Bobbio, al analizar la resolución de las antinomias, en el caso de la justicia y la ley, afirma que debe prevalecer la ley sobre la justicia. Planteamiento que incomoda, pero que constituye el pilar de la instituciones. Si la norma es injusta, en un estado de derecho, ésta debe modificarse por las vías institucionales. En un estado totalitario las reformas pueden darse fuera de la institucionalidad. La validez de una norma no puede inferirse por ser justa, o injusta por repudiable que sea la ley; es válida si fue dictada por el órgano competente y no ha sido derogada. Para un marxista la existencia de propiedad privada en sectores productivos es injusta, pero en un estado de derecho o busca la anulación de esta norma o la cumple. Para un extremo derechista la oposición es injusta y así le puede parecer la separación de la iglesia y el estado pero en una democracia está obligado a aceptar las leyes que protegen el derecho de la oposición y la existencia del estado laico.

Uno de los beneficios del conflicto desatado por los errores administrativos del alcalde y la desproporcionada sanción, es la necesidad de revisar las leyes que le otorgan poderes exorbitantes a la Procuraduría.

 

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2013-12-18T23:00:00-05:00

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