Por: Columnista invitado

Inseguridad en Bogotá: ¿percepción o realidad?

Por Daniel Palacios*

El pasado miércoles, “Bogotá Cómo Vamos” presentó, entre otros temas, los resultados de la encuesta de percepción ciudadana frente a la seguridad en la ciudad. Según el sondeo, el 54 % de los bogotanos se sienten inseguros, mientras que tan sólo el 19 % dice estar seguros. Es decir, hubo un aumento de 9 puntos en la percepción de inseguridad respecto al año anterior. Esto, apoyado con algunos indicadores de criminalidad, podría reflejar un deterioro de la seguridad en la capital.  

Por ejemplo, es alarmante el incremento en el hurto a personas, que subió en un 41 % respecto a 2016. La modalidad de hurto de celular presenta el indicador más preocupante con un exorbitante aumento del 85 %. Esto, sin duda alguna, puede tener una relación directa con que la percepción de la ciudadanía frente a la seguridad sea negativa, pues la gran mayoría de estos robos se presentan en vía pública, parques o en el sistema de transporte público, teniendo una incidencia inmediata en la vida cotidiana de los capitalinos.

Sin embargo, al comparar las cifras de la Policía Metropolitana de Bogotá entre los periodos de enero y octubre del 2016 respecto a este año, se evidencia que la mayoría de los delitos han presentado una disminución significativa; por ejemplo, los homicidios se redujeron 13 %, lesiones personales 8 %, hurto de motocicletas 16 %, hurto de automóviles 6 %, hurto de residencias 9 %, lo que demostraría una mejora sustancial en la gran mayoría de los indicadores de criminalidad.

Además, se deben resaltar los esfuerzos que ha hecho está administración para contrarrestar la inseguridad en Bogotá. Una muestra de ello es que el presupuesto de seguridad en el último año de la administración de Gustavo Petro fue de $179 mil millones, mientras que el de Enrique Peñalosa fue de $503 mil millones.

De igual forma, esta Alcaldía creó la Secretaría de Seguridad, Justicia y Convivencia y ha logrado avances importantes en el sistema de video vigilancia, del cual heredó tan solo 267 cámaras funcionando, y a la fecha ya tiene en operación más de 1.100 cámaras en varios puntos de la ciudad. Al mismo tiempo, se han ejecutado operativos importantes como la intervención en el ‘Bronx’, que era la despensa del microtráfico en Bogotá.

Si bien las cifras de percepción e indicadores como el hurto a personas y de celular muestran un aparente deterioro de las condiciones de seguridad, las estadísticas de criminalidad revelarían lo contrario, pues muestran una reducción en la gran mayoría de indicadores delictivos, entonces ¿por qué la mala percepción?

Sin duda alguna, existe una relación directa entre los indicadores de criminalidad y la percepción, pues estos no son solo números o casos en una hoja de papel, sino el reflejo de la realidad que se vive en las calles. Aunque la percepción puede ser magnificada por delitos de alto impacto, como un acto terrorista en un sitio público como el que ocurrió en el Centro Comercial Andino, o por el efecto de dispersión generado por el voz a voz de quien es víctima de un delito. En esta época digital y de las comunicaciones inmediatas la percepción se vuelve en realidad.

Pero si la percepción se afecta con hechos de alto impacto o de la constante ocurrencia de los delitos, de igual forma puede ser contrarrestada. La respuesta entonces es mayor presencia, mayor contacto y comunicación con la ciudadanía. Bajo este panorama, se necesita que la administración esté en permanente contacto con la comunidad. Lejos quedaron las épocas de una autoridad distante, fría e inasequible. Se requiere presencia en los barrios, parques, colegios y sistema de transporte público.

Lo anterior, sin embargo, presenta un reto gigante, pues Bogotá tan solo cuenta con 227 policías por cada 100 mil habitantes, reflejando que está muy por debajo de la medida internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 320 por cada 100 mil habitantes. Si se compara con una ciudad como Bucaramanga, que tiene 680 policías por cada 100 mil habitantes, muestra la precaria posibilidad de Bogotá para hacer una presencia efectiva. Es el reto de esta Alcaldía, llevar la seguridad a donde la gente la necesita para contrarrestar la percepción de inseguridad.

 

*Concejal de Bogotá y experto en seguridad

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