El país de las maravillas

Insuperables

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No podía ser de otra manera. Acostumbrados como estamos a lo exuberante y mayestático, no íbamos a pasar de agache en las estadísticas de la pandemia. Eso de la modestia, aquí, ni en las desgracias se estila. Todos nuestros floreros son de Llorente.

Por eso, no obstante las precauciones de los gobernantes locales y sus medidas severas de confinamiento —hechas trizas hipócritamente por el Gobierno Nacional—, estábamos condenados a ser foco mundial del virus y a encabezar las listas de contagios totales, contagios diarios —a pesar de la lentitud espeluznante en el análisis de pruebas—, contagiados por millón de habitantes..., en fin

Debió haber hecho mella esa malhadada indicación generacional de “solo quiero que seas el mejor”, así fuese en lo peor. No, aquí, en eso no funcionan las medias tintas, hasta las embarradas son hasta el fondo.

No bastaba tener un gobierno gris, superficial e incapaz, como es peste ahora en el planeta; teníamos que competir por el escalafón del patetismo.

No era suficiente con tener un Congreso interesado, inoperante e indolente; había que ponerlo a competir en las grandes ligas como el más pantallero —nunca el término fue más preciso— y distanciado de sus electores, como lo prueba el voto corporativo para mantener sus prebendas; toda una afrenta sin igual para mantenerse en el tono de lo desmedido.

Por eso aquí tuvimos, a nuestro leal saber y entender, el mejor proceso de paz posible; fuimos campeones morales en el Mundial de Brasil de la mano de los más “hábiles” dirigentes deportivos, y seguimos siendo el pueblo más trabajador, a pesar de los casi cinco millones de empleos perdidos.

Y seguimos en la lucha por otras distinciones, la del país con más líderes ambientales asesinados o con el conflicto armado más largo y más violento…

La lista es larga, más aún si se conjugan nuestra proverbial inclinación al drama y el pretendido liderazgo en creatividad y rebusque.

Fuera de concurso en esta lista inversa estarían estos dos años de gobierno, si no fuera porque faltan otros dos, y somos expertos en superarnos.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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