Inteligencia artificial entre nosotros

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Según la definición de la RAE, la inteligencia artificial es una disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico, por lo que su programación inicial está diseñada para tareas que los seres humanos consideran repetitivas o agotadoras. Pero, ¿y si la tecnología avanzara al punto de que estas tecnologías sean equiparables a las facultades humanas?

Fue apenas en 1956 que el término inteligencia artificial fue acuñado por los informáticos John McCarthy y Marvin Minsky en la conferencia tecnológica de Dartmouth y desde entonces nos separa una brecha de casi medio siglo, en la cual la especie humana ha logrado interconectar el mundo de la información haciéndolo mas competitivo y accesible, por lo que hoy en día disponemos de robots en sectores de telecomunicaciones, medicina, seguridad e incluso en el automotor. Uno de los grandes avances de esta rama corresponde a empresas como Tesla, la compañía estadounidense ubicada en Silicon Valley, California, la cual diseña, fabrica y vende automóviles eléctricos que incorporan tecnologías de sensores ultrasónicos y de piloto automático, entre otras. Cabe aclarar que aún no están listos para conducirse solos, pero sí tendrán la función de mantenerse en el carril actual, mantener el distanciamiento y la velocidad con respecto a los vehículos cercanos y, por si fuera poco, ayudan al conductor a encontrar estacionamiento cercano. Otro campo que ha alcanzado la innovación es el sector bancario, con la llegada del reconocimiento facial, el cual ha permitido a bancos que cuentan con certificación biométrica reducir la tasa de fraude en un 98 % y agilizar las transacciones financieras, reduciendo la interacción física en algunas oficinas, garantizando mayor seguridad a la hora de movilizar grandes cantidades de dinero.

Por si fuera poco, los avances en los sectores automotor y bancario, entre otros, se quedan cortos ante los más impactantes y significativos para el ser humano, que corresponden al sector de la medicina. Durante la última crisis del ébola, originada en 2013 en Guinea, el virus se extendió a países como Estados Unidos, España, Reino Unido, Liberia entre otros, alcanzando una tasa de mortalidad del 90 %. Por suerte, el tiempo de duración de la epidemia se vio reducido gracias a la agilización en el desarrollo de fármacos impulsados por inteligencia artificial, la cual analizó permutaciones de medicamentos existentes encontrando dos medicamentos que reducían la inefectividad del ébola en cuestión de horas. Cabe señalar que el desarrollo de medicamentos o vacunas que neutralicen estos virus pueden tomar meses o incluso años, como bien hemos experimentado pacientemente con la del COVID-19.

La tecnología avanza a pasos agigantados y no debemos temer que esta nos sustituya, al contrario, debe motivarnos a estudiarla, plasmarla y entenderla como una herramienta para mejorar nuestra calidad de vida, ayudándonos a que esta sea más plena y sencilla, como bien dijo Stephen Hawking: “La inteligencia es la habilidad de adaptarse al cambio”.

Andrés Fernando Barón Sandoval.

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