Por: Juan Carlos Gómez

Internet y la Constitución

En días pasados se presentó un proyecto de reforma constitucional para entronizar el acceso a internet como un derecho fundamental.

Esa iniciativa, de la que son autores muchísimos senadores y representantes, es sugestiva y suena democrática y de avanzada.

Sin embargo, cuando se lee el texto del mencionado proyecto, lo que se encuentra es que es innecesario desgastar la actividad del Congreso de la República en su discusión.

Actualmente el artículo 20 de la Carta consagra el derecho a la información como fundamental. En lo esencial, esta disposición es lo mismo que al respecto declararon los revolucionarios franceses en el siglo XVIII y que después copiaron muchas constituciones del mundo respecto de la libertad de opinión, de pensamiento y de expresión. La norma como está es suficiente.

La propuesta de reforma constitucional consiste simplemente en agregarle a ese artículo 20 un parágrafo que le ordena al Gobierno radicar ante el Congreso un proyecto de ley que regule el acceso a la internet.

La primera cuestión que suscita la lectura de esa iniciativa es que no es necesario en lo absoluto regular ese acceso. Precisamente, si lo que se quiere es darle relevancia al correspondiente derecho, lo que no se debe hacer es regularlo en cuanto que ello pueda implicar una indebida restricción. Actualmente existe suficiente regulación al respecto y lo que se requiere es procurar por su correcta aplicación.

Si lo que se quiere con la propuesta es incentivar la masificación del acceso a internet, los autores de la propuesta saben que hace más de un año el presidente y el ministro de las TIC lanzaron con tal fin el plan Vive Digital, que se está implementando con las limitaciones de recursos financieros propias de un país en desarrollo con tantas carencias en otros frentes del desarrollo humano.

Que no se llame, pues, la gente a engaños. Lamentablemente estamos muy lejos de lograr que al menos en la mitad de los hogares colombianos se cuente con un computador conectado a internet. Eso sí sería garantizar de verdad el acceso a la red, sin importar lo que se escriba en la Constitución.

 

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