Por: Rafael Orduz

Internet y política

INTERNET ESTÁ CAMBIANDO LA forma de trabajar, enamorar, hablar, conspirar y hacer política.

Obama contó con más billete para su campaña que la poderosa casa Clinton. Las claves fueron su discurso y, claro, internet. Ocho millones de correos electrónicos, millón y medio de donantes comunes seducidos en el mundo virtual y 800 mil usuarios registrados en la página web ratifican una poderosa plataforma de acción política que dejó atrás modos tradicionales de conseguir votos.

Política sin internet es ya un imposible. No sólo por su papel en la estrategia electoral, sino por la acción independiente de los internautas. Un simple “clic” puesto en YouTube por un espontáneo, de 69 segundos, fue un dolor de cabeza para la combativa Hillary. La muestra cantando el himno nacional de los Estados Unidos en un desafine digno de un cuerpo militar de artillería. El lugar ha sido visitado por casi dos millones de personas (“Hillary Clinton Sings National Anthem”).

Una encuesta en los Estados Unidos (2008) revela que la fuente de información política más importante para personas con edad entre los 18 y los 29 años es internet (42%), seguida de Tv. por cable (35%) y prensa diaria (25%). Hace cuatro años sólo el 20% se informaba por la red.

Cosa de países ricos, se dirá. Qué va. El mundo cuenta hoy con más de 1.400 millones de usuarios de internet y en tres años con el doble. En América Latina el número se multiplicó por siete entre 2000 y marzo pasado.

En Colombia, en 2004, la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones preveía que en 2008 habría 300 mil suscriptores de internet. Se pifiaron, ya que eran 1,4 millones a fines de 2007, con el mayor crecimiento en América. Si por cada suscripción hay seis usuarios, se puede hablar de nueve millones de colombianos que navegan en la red.

La tasa de penetración es aún baja. No obstante, se calcula que en tres años habrá cuatro millones de abonados, sin incluir los de internet por celular. Los operadores móviles están dando pasos de animal grande hacia redes de tercera generación que permitirán internet de alta velocidad con servicios de videollamadas, videomensajes y Tv. Es probable que en tres años 25 millones de colombianos accedan a internet.

¿Internet sin equidad? Sí y no. El campo, las cabeceras urbanas de municipios pequeños y algunas ciudades intermedias son los sitios de mayor desatención. Aunque, donde mayor es la competencia entre operadores, mayor es la democratización en el acceso a internet. En Bogotá, plaza de aguda competencia, 70% de los suscriptores (700 mil) corresponde a los estratos 1, 2 y 3.

El primer asomo criollo de movimientos de masas en internet fueron las nutridas manifestaciones contra las Farc y los ‘paras’ de febrero y marzo pasados, organizadas a través de Facebook, cuya dinámica obligó a los políticos a colincharse a ellas.

A la revolución en conectividad quizá la suceda una revolución en política. No serán los partidos políticos ni los grupos armados las correas transmisoras entre ciudadanía y el interés público. Serán los ciudadanos haciendo uso de las herramientas de la red, incidiendo en los ámbitos públicos.

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