Interrogantes fiscales

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Hay que celebrar, ante todo, que el Ministerio de Hacienda, en su documento “Marco fiscal de mediano plazo” (MFMP), haya reflejado en las cifras macroeconómicas el impacto de la pandemia del coronavirus y, además, señalado una ruta para retornar a la normalidad fiscal y económica del país. Se trata de un escrito de obligada lectura para los políticos, analistas, líderes del sector privado y todos los interesados en los asuntos públicos en el país. Sin embargo, quedan en el aire ciertos interrogantes, algunos de carácter político, que no se podían aclarar en los escritos y cálculos de los avezados macroeconomistas autores del estudio.

El Ministerio de Hacienda incorporó a sus proyecciones significativos montos de recursos originados en decisiones que el Gobierno tendría que tomar en los próximos meses. Se trata, ni más ni menos, de una reforma tributaria del orden del 2 % del PIB, unos $20 billones de hoy, que se sumarán, año tras año, a los ingresos del Gobierno a partir de 2022. Y, además, de algunas privatizaciones que aportarían a la Tesorería montos del orden de $12 billones en 2021 y $6 billones en 2022.

Si se quiere que los recursos de la reforma tributaria ingresen al presupuesto a partir de 2022, será necesario que el Congreso la apruebe en 2021. Asimismo, para contar con el producto de las privatizaciones en 2021, las ventas de los activos públicos escogidos tendrían que ponerse en marcha en las próximas semanas.

Aunque, con seguridad, el Ministerio de Hacienda hizo estos anuncios con el consentimiento del presidente de la República, una pregunta reiterada entre quienes han estudiado el MFMP se refiere al compromiso del primer mandatario y sus asesores, ahora enfrascados en el manejo de la pandemia, para hacer realidad las recomendaciones prioritarias de los conductores de la política económica. Por este motivo, y para despejar cualquier duda que pueda afectar la credibilidad que ha generado el MFMP, sería conveniente que el presidente Duque se pronuncie y señale, de manera concreta y sin ambigüedades, cuándo y cómo se va a avanzar en las materias propuestas por el ministro. La tarea de hacer frente a la emergencia que vive el país quedaría incompleta si el Gobierno no adopta las medidas necesarias para sanear los daños generados por la pandemia sobre las finanzas públicas.

Como lo han anotado varios observadores, no será fácil la discusión y aprobación de una importante reforma tributaria en un complejo año preelectoral, y en un país seriamente afectado por el desempleo y el aumento de la pobreza. Para que esa iniciativa tenga éxito será necesario el decidido liderazgo del Gobierno, al frente de un amplio proceso de concertación y diálogo con las fuerzas políticas, empresariales, sindicales y sociales.

Y quedan otros interrogantes difíciles de resolver. El MFMP supone que la pandemia se superará este año y que el crecimiento del PIB en 2021 será del 6,2 %, y, en consecuencia, que se desmontará la gran mayoría de los gastos ordenados en 2020 para atender la emergencia. Esto podría ser optimista. Si continúan los problemas sanitarios y el crecimiento del PIB es más débil que el previsto, las metas macroeconómicas no se alcanzarían. La incertidumbre obligará a mantener un alto grado de flexibilidad para reaccionar oportunamente ante eventos inesperados.

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