Por: Hernán González Rodríguez

Intervención militar en Venezuela

El pasado 10 de mayo publicó en el diario The Washington Post el exgobernador y senador republicano por la Florida, Rick Scott, un gran artículo que se puede obtener digitando por Google: “U.S. military action in Venezuela may become a necessity” (“La intervención de los EE. UU. en Venezuela puede llegar a ser una necesidad”). A continuación, mi traducción de los apartes más importantes.

“Como veterano de la Marina —afirma Scott—, soy muy cauteloso cuando se pretende usar las fuerzas militares. Deploro desanimar a aquellos que desean que los Estados Unidos enderecen todos los torcidos del mundo, hace muchos años llegué a la conclusión de que no podemos pretender esto”.

“Deseo que los Estados Unidos continúen siendo el faro de la esperanza y la libertad, pero nosotros no podemos comprometer nuestras fuerzas militares a menos que sea totalmente justificable”.

“Estuve en la frontera entre Colombia y Venezuela hace unas pocas semanas. Lo que está sucediendo en Venezuela es una tragedia humana. Miremos los hechos”.

“Las Naciones Unidas estiman que 3,4 millones de refugiados han abandonado el país. Casi el 90% de la población vive en medio de la pobreza, la carencia de alimentos y de medicinas es desesperante. Es esta una crisis causada por los hombres. Maduro, el dictador tirano de Venezuela, está asesinando a los ciudadanos, incluyendo a las mujeres y a los niños… Juan Guaidó ha sido elegido democráticamente para servir como presidente mientras se celebran las próximas elecciones. El presidente Trump ha logrado que más de 50 países reconozcan a Guaidó como su legítimo presidente”.

“La oposición venezolana está perdiendo el conflicto con Maduro y los Estados Unidos están empeorando la situación. El Partido Demócrata debería estudiar mejor a Venezuela mientras flirtea con su desacreditada idea del socialismo del siglo XXI”.

“Si la lista de los hechos antes mencionados no justifica la intervención estadounidense, consideremos entonces el problema que sí nos afecta a nosotros: Venezuela está en nuestro hemisferio. Hay hoy tropas rusas en Venezuela. ¿Piensa usted que figura dentro del interés nacional tolerar que los rusos, los cubanos, los iraníes o lo chinos instalen allí bases militares, puertos navales? ¿Debemos tolerar que Hezbollah se mueva allí libremente?

Y concluye Scott: “Debemos hacer todo cuanto esté al alcance de nuestras posibilidades para que esto no suceda”.

“En forma similar —continúa—, no queremos una Siria en nuestro hemisferio, un lugar donde las fuerzas terroristas extranjeras puedan acampar y sembrar la discordia en el continente. Consideren las ramificaciones que tendría esto al sur de nuestra frontera sobre la estabilidad de los Estados Unidos”.

Aquí comienza lo mejor del artículo: “En tiempos pasados existió una doctrina llamada la Doctrina Monroe, la cual nos enseñaban en las clases de historia. El presidente James Monroe le planteó claramente al Congreso en su informe anual en 1823: ‘El hemisferio occidental estará cerrado a las colonizaciones futuras, y cualquier intento de una potencia extranjera para oprimir o controlar cualquier nación en el hemisferio occidental será considerado como un acto hostil contra los Estados Unidos’”.

“Espero que así sea. No tengo interés en imponerles nada a las gentes de Venezuela. Pero sí creo que debemos advertirles unas cuantas cosas a los rusos, los cubanos y los chinos. No le permitiremos mercar en Venezuela. No les permitiremos apoderarse de ese país y tampoco les permitiremos establecer ninguna base militar en nuestro hemisferio. No permitiremos otra Cuba”.

“En relación con nuestra seguridad, la crisis migratoria en marcha desde Centroamérica por nuestra frontera sur palidece con relación al éxodo que Maduro desatará bajo la dirección de Rusia y de Cuba”.

“Para ser claro, respeto a aquellos cautelosos con relación a los daños de una intervención militar. Me considero entre ellos. Pero no continúo entre ellos cuando se llega el momento de reconocer que la inacción podría ser más dañina que la intervención. No hacer nada siempre se ve seguro, aun cuando pueda resultar siendo el proceder más destructivo e irresponsable”.

Conclusión final de Rick Scott: “Si derrotaran la causa de la libertad en Venezuela y resultara que montan las potencias extranjeras una plataforma de lanzamiento de hostilidades contra los Estados Unidos, miraremos en ese momento hacia la primavera de 2019 y nos lamentaremos de cómo pudo ser posible haber sido tan miopes, de cómo pudimos ignorar la sabiduría de la doctrina del presidente Monroe. Pido al cielo que este no sea el caso”.     

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