Por: Columnista invitado EE

Investigación en Salud. ¿Misión de sabios o misión imposible?

Por: Gabriela Delgado, Doctora en Ciencias Farmacéuticas*

Tanto las bases del Plan Nacional de Desarrollo (PND) como las cuatro convocatorias que acaba de lanzar COLCIENCIAS y su Programa de Salud generan la inquietud sobre cúales son las causas de la problemática del desarrollo en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) en salud. Parece que las fallas en el sistema no sólo pasan por la carencia de recursos, sino por la falta de continuidad de las políticas y el corto alcance de lo que en algún momento se diseñó.

El Fondo de Investigación en Salud (FIS) fue el resultado de la labor de un grupo de investigadores que en el 2001 lograron la destinación permanente del 7 % de los dineros procedentes de los juegos de azar para financiar la investigación en salud. El resultado tangible de esta política es que la investigación en ciencias biomédicas en Colombia está a la vanguardia de la región y es una de las áreas que más aporta al desarrollo cientíifico y tecnológico del país. Sin embargo, y ante la falta de recursos para otras metas en salud, varios son los intentos -algunos desafortunadamente exitosos- que han conllevado a desviar recursos de FIS para ser gastados o invertidos en otras necesidades, importantes seguramente, pero no científicas. En el cuatrienio anterior y con anuencia de quien debía ser la salvaguarda de las políticas y de los recursos para la Ciencia, COLCIENCIAS, se empezó el recorte del FIS para financiar residentes de especialidades clínicas que prestan sus servicios en Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS). Fue así como se empleó la figura de becas-crédito para solucionar un problema laboral de las IPS, que no pagan salarios a un recurso humano que le presta servicios ad honorem. Aunque no lograron el objetivo pretendido de cambiar en su totalidad la destinación, buena parte del FIS se emplea hoy, para cubrir una necesidad del sector, que de ninguna manera impacta la investigación en salud. Para colmo, los residentes todavía esperan su salario.

Como si fuera poco, de nuevo ahora, como en los dos gobiernos anteriores, se pretende una reforma al FIS, mediante un mico (uno más) en el PND 2018-2022, Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad, en el que se señala que “así mismo, Colciencias ampliará el ámbito de aplicación del FIS y modificará la normatividad que lo rige para las actividades financiables que correspondan tanto a la investigación como al desarrollo tecnológico e innovación”. Pretende el PND que el FIS “priorice el financiamiento de encuestas poblacionales”, entre otras, minimizando así la labor científica de la investigación en salud.

Además, hoy COLCIENCIAS pone en cuatro convocatorias 36 mil millones de pesos, para pactos, programas, proyectos y centros de investigación en salud, pero exclusivamente enfocados en ciertas áreas o temáticas en salud. Cuando se revisa con detalle, parece que la idea no era delimitar, sino excluir enfermedades de relavancia epidemiológica en nuestro país (Chagas, Leishmaniasis y demás enfermedades desatendidas, donde justamente se requiere que los países que las padecen, sean los que busquen cómo controlarlas, pues la industria farmacéutica multinacional no las considera rentables). En ese proceso de exclusión de ciertas enfermedades y de los grupos de investigación dedicados al estudio de las mismas olvidaron considerar, por ejemplo, la resolución actualizada de enfermedades huérfanas (Resolución 5265 de 2018) en donde se describen 2198 enfermedades de este grupo. ¿No sería más lógico dar cabida a todas las enfermedades o incluso a las de mayor revelancia en Colombia, si de lo que se trataba era de priorizar áreas y recursos? Parece que un desequilibrio en la co-administración del FIS entre COLCIENCIAS y el Ministerio de Salud y Protección Social-MSPS, implica que no se prioriza la argumentación sobre la investigación en salud y sí la de los servicios de salud.

Estos bandazos, sumados a los intentos de saquear el FIS para otros propósitos distintos a la investigación en salud, disminuyen el optimismo, pues no se comprende con estas decisiones la relación entre el Pacto por Colombia y el desarrollo científico nacional. No es difícil entender que los beneficios sociales y económicos del desarrollo de proyectos de investigación pertinentes y de largo plazo, permitirán el conocimiento necesario para prevenir y desarrollar estrategias de control efectivas. No es en el corto plazo y pretendiendo resolver las urgencias en salud que vamos a lograr el desarrollo científico del país. El FIS y su objetivo de financiar proyectos de investigación en salud es de lo poco de política de Estado que en Educación y Ciencia existe en Colombia, tanto por su base conceptual como por los recursos estables, al margen del gobierno de turno.

De llegarse a modificar la normatividad del FIS, seguiremos tomando decisiones sin la más mínima base de análisis técnico. De no priorizarse o permitir la continuidad de las investigaciones en las áreas con mayores avances en salud, por medio de las convocatorias de COLCIENCIAS o del próximo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, tendremos serios retrocesos en la investigación en salud. “Ampliar” la destinación del FIS para financiar cualquier proyecto que tenga relación con la salud afectará los verdaderos desarrollos científicos que, justamente en salud, han llevado al país a unas posiciones referentes, con impacto social y con beneficios para nuestra población. Quizás le corresponda a la Misión de Sabios cumplir una misión que hasta ahora se ve imposible.

** Declaración de interés. La autora participa en el estudio del control profiláctico y terapéutico de la leishmaniasis cutánea y es la presidente de la Asociación Colombiana de Inmunología.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado EE

Poder de cambio

La hora de la propiedad intelectual

Vasos de agua

“El especismo mata”