Por: Carolina Botero Cabrera

¿Cómo invierte América Latina en materiales educativos?

UNESCO reunió en 2012 a representantes de gobiernos, academia y sociedad civil para promover que la política pública de los Estados incentive el desarrollo y uso de Recursos Educativos Abiertos (REA), el documento se conoce como “Declaración de París”.

Hoy los planes y programas de los gobiernos incorporan importantes metas para lograr una mejor apropiación de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en todos los sectores, incluido educación. Pero, en general, los mayores esfuerzos y recursos siguen destinándose a la infraestructura. Reconocemos que estamos frente a una tecnología, la digital, que cambia paradigmas y facilita una forma de hacer y disfrutar de la información y el conocimiento, que es sustancialmente diferente a cualquier otro medio (es de doble vía, permite superar la idea del consumo para que las personas se apropien de un papel activo de “cocreación”, etcétera). Pero, ¿realmente las políticas públicas están planeando y promoviendo ese cambio cultural?

Con la financiación de UNESCO, analizamos el “Gasto público en la educación de América Latina” para evaluar si éste puede servir a los propósitos de la Declaración de París sobre REA. Se trata de un informe(1) que UNESCO y Fundación Karisma lanzaron el día de ayer en el que la investigadora Amalia Toledo siguió la ruta propuesta por la Declaración para establecer si hay acciones concretas en la región respecto del gasto público para desarrollo y compra de materiales educativos, y si éste permite a docentes y estudiantes ser cocreadores de los recursos que usan en la educación.

El informe establece que la educación básica y media de Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Uruguay es consumidora de textos escolares de la industria editorial (buena parte del pastel corresponde a las multinacionales, sobre todo españolas). La principal falla del modelo es que limita sustancialmente la capacidad de apropiación de las TIC por docentes y estudiantes que no pueden “cocrear”. Al no aprovecharse las posibilidades de las TIC, el gasto público es, sobre todo, ineficiente. El informe incluye algunas recomendaciones para movilizar la Declaración de París en la región y usar los fondos públicos más eficientemente para beneficio de la comunidad educativa.

(1) http://karisma.org.co/?p=3914

 

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