Por: Yohir Akerman

Invitado inadvertido

Bertha Lucía Fries dice que a ella la devolvieron de la muerte. Así describe lo que le pasó el 7 de febrero del 2003 a las 8:15 p.m. cuando fue una de las víctimas de una tragedia que cobró 36 vidas y dejó más de 200 heridos.

Cuenta que el sonido después del estallido de la bomba en El Nogal fue tan profundo, que todavía siente en su cabeza ese silencio ensordecedor. Bertha Lucía quedó atrapada bajo un muro de concreto y la decisión de volver a ver a su hijo y a su esposo fue lo que la sacó de ese infierno.

La señora Fries conoció la muerte de frente y, pese a eso, hoy representa a un grupo de víctimas de ese injustificable atentado que dio un primer paso para escuchar a los que un día fueron sus victimarios.  

“Hay una satisfacción parcial porque tuvimos la posibilidad de hablar de algunas verdades de las Farc”, dijo en un panel que se llamó “Las víctimas dan el primer paso”. Pero hay una verdad oculta que le sigue rondando la cabeza. Una versión de los hechos asegura que el extraditado jefe paramilitar Salvatore Mancuso durmió en las instalaciones del Club El Nogal y, por consiguiente, el atentado estaba dirigido en su contra.

No hay una respuesta clara pero así va la historia.

En noviembre de 2002, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez invitó a los paramilitares a una negociación de paz y, como consecuencia, el Consejo Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc, liderado por Carlos Castaño, respondió decretando una tregua permanente a inicios de diciembre de 2002.

La pregunta de la señora Fries nace de un rumor que se originó en el proceso de esa negociación, según el cual el jefe militar de las Auc, Salvatore Mancuso, estuvo alojado en el Club El Nogal y organizó reuniones con congresistas que después terminaron presos por el proceso de la parapolítica.

Eso nunca se ha podido confirmar. E incluso, de ser así, nada justifica el horripilante bombazo que las Farc pusieron en ese club capitalino.

Esta versión la publicó en 2013 un polémico periodista sueco llamado Dick Thomás Emanuelsson, que dijo que no había revelado esa información antes por miedo a ser asesinado.

Pero no solo lo ha mencionado Emanuelsson. El 28 de diciembre de 2002, el diario El Tiempo publicó un artículo que dice: “Según las Farc, el Gobierno está abriendo las puertas de la nueva institucionalidad al sicariato paramilitar facilitándole los clubes del norte de Bogotá para sus reuniones con jefes políticos y empresariales sin que ninguna autoridad los incomode. Se refieren a la reunión que, según Salvatore Mancuso, jefe paramilitar de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, sostuvo en la capital en busca de acuerdos para la desmovilización de ese grupo”. (Ver “Qué pasa con las Farc”).

No para ahí.

El 23 de noviembre de 2003 la revista Semana publicó otro artículo que decía lo siguiente: “Paralelamente a las primeras reuniones, Mancuso se dedicó a mover los hilos de la alta política. En un exclusivo club, al norte de Bogotá, el jefe militar de las Autodefensas se reunió con congresistas amigos. A plena luz del día, como si se tratara de un almuerzo cualquiera de trabajo y no una cita con uno de los hombres más buscados por la justicia, Mancuso comenzó por explicarles por qué Castaño —y él mismo— habían decidido no entregarse a la justicia estadounidense. Luego, les pidió a los legisladores su apoyo para encontrar una fórmula jurídica de perdón para sus delitos que no exigiera reconocerles un estatus político”. (Ver “Negociación Secreta”) .

Un exclusivo club al norte de Bogotá. Vaya, vaya, vaya.

El periodista sueco fue más allá y publicó una investigación según la cual el 8 de marzo de 2001, al momento de renovar las credenciales de la página web de las Auc “colombialibre.org”, los paramilitares pusieron en el registro una dirección falsa que corresponde a la ubicación del Club El Nogal. (Ver Registro colombialibre.org).

Puede ser un error o una coincidencia, ya que los otros datos en ese registro también son falsos como el teléfono y el nombre de contacto, pero lo interesante es que esa dirección de registro fue cambiada a una en Canadá poco después del horripilante atentado por parte de las Farc en el club.

Ahora bien, lo importante en este momento es que en la JEP se pueda responder, principalmente, los motivos por los cuales las Farc pusieron esa desalmada bomba. Y también si es verdad que el señor Mancuso se hospedó en el reconocido club, y de ser así, cuál de los socios fue el anfitrión de tremendo asesino.

Es importante recordar que el Club El Nogal había tenido al exministro del Interior y de Justicia Fernando Londoño como su presidente durante varios años.

@yohirakerman

akermancolumnista@gmail.com

 

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