Por: Antonio Casale

Italia confundida

Hoy, Italia comienza la serie de repechaje para el Mundial. Al frente tendrá a Suecia. Fútbol drama, al mejor estilo de la azzurra. Lo cierto es que Italia hace rato perdió su identidad y luce confundida dentro de la cancha.

Los últimos dos Mundiales han sido para el olvido. En Sudáfrica y Brasil se quedaron por fuera en la primera ronda. En la Euro pasada llegaron a cuartos de final tras vencer a España y vender cara su derrota ante Alemania, con quienes cayeron por penales. Ese fue un destello del fútbol de toda la vida de los tetracampeones del mundo. Los dos años de Antonio Conte al frente de la azzurra fueron fieles a la tradición de un país que ama ver a una selección defensiva.

Antes, Prandelli lo intentó de otra manera, con relativo éxito. Llegaron a la final de la Euro de 2012, pero España los goleó. Ese equipo puso la pelota al piso para salir jugando. Con Pirlo todo se puede. Sin embargo, en el juego definitivo la roja demostró que el tiki taka tiene sello ibérico. Lo demás son intentos fallidos.

Ventura, el técnico que asumió después de Conte, ha intentado volver al método Prandelli, pero su equipo todavía no enamora, ni lo hará. En un grupo que sobre el papel era cómodo, España, el único rival de su nivel, le empató en su visita y lo goleó 3-0 de local en otra demostración de superioridad indiscutible. Después empataron con la débil Macedonia como local y apenas vencieron 1-0 a Albania, para ratificar el segundo puesto que los envió al repechaje.

Aunque quiera hacer un fútbol distinto, que no corresponde con su ADN, Italia sigue dependiendo de los dinosaurios de la retaguardia. Buffon, Chiellini y Bonnucci representan a la Italia defensiva y valiente de siempre. Hoy ya no está Pirlo, la salida por los costados se dificulta sobre todo por la izquierda, donde Spinazzola cumple en marca pero no en ataque. Después, las opciones ofensivas pasan por Parolo, Candreva o Insigne, jugadores que, aunque quisieran, están muy lejos de sus legendarios antecesores. Ni son artistas con la pelota ni son rocosos como los de toda la vida.

Ayer, Chiellini se cansó y abrió la boca en su calidad de líder. Dijo que el guardiolismo es el culpable de la crisis de identidad. Pidió que se trabaje en volver a producir defensores italianos de esos que intimidan al rival, al tiempo que recalcó la necesidad de volver a tener centros delanteros como los que tenían hace veinte años.

 

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